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sábado, 11 de febrero de 2017

¿Renunciando? No, luchando


Siempre escuchamos que una de las peores emociones que una persona puede sentir es el deseo de renunciar, toda la vida nos han bombardeado con el concepto que cuando se renuncia a algo se es cobarde, se está desistiendo, se está dejando de amar y no vales la pena. Que luchar es mantenerse, insistir e ir contra la corriente.

Es tan alto el elevado concepto que existe de que alejarse es renunciar, es cobardía y dejar de luchar, que hubo muchas personas que cuando vieron Titanic juzgaron a Rose por dejar que Jack se hundiera en el océano y no quedarse aferrada a él, no seguir por amor con aquel hombre que moría por estar a su lado (como efectivamente pasó). Todos quieren un amor al estilo de Romeo y Julieta, donde el uno murió al lado del otro, porque no iban a renunciar a estar junto a su amor.

Siempre nos están llevando a pensar que la única forma de luchar es persistir, exigir que el otro esté a nuestro a lado… hasta los hijos, queremos que nunca se vayan, que estén con nosotros. No queremos aceptar el hecho de que algún día abrirán las alas y tendrán que seguir su camino.

Es más, si fuéramos aves, estoy seguro que a diferencia de estas, que tiran a sus crías del nido para que aprendan a volar y hagan su propia vida, nosotros seguramente les cortaríamos las alas y los ataríamos al nido para que estén con nosotros por el resto de nuestra vida.

Pero la realidad es que, como seres humanos posesivos que somos, esto lo transferimos a todos los aspectos de nuestra vida, tomamos ese apego y lo reforzamos con una lucha cultural contra la cobardía… haciendo énfasis en que renunciar es dejar de amar, es estar derrotado, es estar vencido.

Pero no, a veces reununciar a alguien es la forma más pura de amor, es tener que luchar contra tu corazón, contra tus sueños… es luchar con todas tus fuerzas por alejarte del ser que amas con toda tu alma y pensar en su felicidad y no en la tuya. Es anteponer a esa persona a todo lo que significa tu ego y tu orgullo, ceder como Jack, la tabla para que Rose sea quien viva, así eso signifique que vayas muriendo poco a poco, congelado en el frío de la soledad, pero con la certeza de que ella vivirá y será feliz.

A veces renunciar es enfrentar la más difícil de las luchas, la lucha contra ti, contra todo lo que tú representas, contra todo lo que siente y decir que es mejor hacerte un lado y que ese amor siga su rumbo… que siga el camino que ha decidido tomar, que lo enfrente como Rose tuvo que hacerlo. Sin embargo, nunca en su vida dejo de amar a Jack, quizá si el hubiera sobrevivido milagrosamente, la vida los hubiera vuelto a reunir y habrían terminado juntos.

Luchar por amor, es permitir que el otro se reconozca, sepa lo que es capaz de hacer y vea que tan grande es el amor por ti, vea que tan fuerte es lo que siente… quizá algún día regrese, pero lo cierto es que para que alguien regrese, primero tiene que irse.

Por eso, desde mi corazón, pienso que en ocasiones hacerte a un lado, hacer un alto en el camino, quizá cambiar de rumbo y dejar que otros vivan su vida, no es una forma de dejar de luchar, es solamente renunciar a tu felicidad para que el otro sea feliz.

Esa renuncia requiere la fuerza más grande de la naturaleza para mantenerla, el amor… solo cuando amamos con el alma, con el corazón y con la vida, anhelamos por encima de nuestra felicidad, la felicidad del ser amado y por su felicidad en ocasiones debemos tomar decisiones que nos van a matar, pero que le darán vida a quien amas.


Por eso no podemos decir que la renuncia es cobardía, a veces se necesita la mayor de las valentías. 

Fuente imagen: http://criarum.org.br/wp-content/uploads/2016/01/desistir_nunca.jpg

miércoles, 14 de diciembre de 2016

¿Con más pena, que gloria?


Nos encontramos a tan solo 17 para que llegue el final de uno de los años que, al menos para mí, me hubiese gustado evitar “esta copa”, han sido 348 días de los cuales puedo asegurar que más del 90% fueron frustrantes, tristes, cerrados con lágrimas en los ojos o un severo estado de alicoramiento, buscando como buen alcohólico, ahogar las penas.

Fue una año lleno de caídas, errores, desaciertos y sobre todo de malas decisiones. Un año de pérdidas valiosas, de penas, de dolores, de tristezas y remordimientos, seguramente si me encontrara con el genio de la lámpara el único deseo que tendría para él sería poder repetir este año con el conocimiento de las decisiones que tengo al final de él.

Pero efectivamente esto es tan posible como ganarme el baloto el próximo sábado 31 de diciembre; sin embargo, con todo lo que tiene por borrar este año debo reconocer que hay algunos elementos que las nubes de la melancolía en ocasiones no me deja divisar… los ojos encharcados de lágrimas me han ocultado algunos elementos positivos.

Y es que aunque suene a “frase de cajón” aquel dicho de los abuelos “No hay mal que por bien no venga” tiene algo de cierto, por algo dicen que la sabiduría popular habla por la experiencia; y es que este año, a pesar de las perdidas, las lágrimas y los errores me dejó grandes enseñanzas.

La primera, conocer las personas realmente valiosas en mi vida, esos momentos de necesidad y escases me llevaron a conocer quiénes eran realmente las personas que me querían, quienes realmente vale la pena conservar en mi vida y en mi corazón, también me mostros quienes fueron los traidores, quienes solo estaban por un favor o un beneficio.

Este año también me enseño que debo conocerme, que muy a pesar de lo que mi ego dijera, todavía me falta mucho por aprender, que para ser un buen ser humano me falta mucho camino por recorrer. Este año me llevó a darme cuenta que cada decisión la debo reflexionar pensando en las consecuencias y en las heridas que puedo generar a otros.

Al final del año, también llegue a entender que Dios también era importante en mi vida (Y aquí les pido disculpas a los que no creen en Dios), pero por los menos para continuar creciendo me di cuenta que solo aferrarme a mi creencia en la trasendentalidad del alma me ayudará a salir del profundo estado de melancolía que a veces me invade.

Cierro el año sin mi hogar, sin mi familia, con muchos aprendizajes y sobre todo consciente que las cosas irán pasando como deban pasar, las cosas malas pasan, pero lo que debemos mirar es que nos quieren enseñar.

Al final de este año sé que aprendí muchas cosas, que fue necesario para continuar mi proceso de crecimiento como ser humano y empezar el 2017 con una nueva mirada sobre el mundo, sobre la vida, sobre las personas, pero sobre todo, sobre el impacto que mis decisiones puede generar en mi felicidad.

Quizá al igual que yo, tu año aparentemente no haya sido bueno; pero en lugar de pensar en las tristezas, las perdidas y las derrotas, porque no miras los aprendizajes, las lecciones, los cambios que te llevarán a ser aún mejor y más fuerte de lo que eras.

Por eso, al mejor estilo de aquél clásico de año viejo, “yo no olvido al año viejo”, pero a diferencia de la canción, aunque no me dejo una chiva, una burra vieja, una yegua blanca y mucho menos una suegra (no me importaría si buena, ni mala); me dejó muchas enseñanzas, muchos aprendizajes y sobre todo la certeza de que el camino sigue y hay que seguir avanzando.


Fuente imagen: http://cdn.colombia.com/sdi/2016/12/13/programadora-informatica-anuncio-el-fin-del-mundo-para-2016-530446.jpg

jueves, 28 de abril de 2016

Ahí, como las tamaleras...


Hay un saludo que en ocasiones utiliza mi "anciano" padre cuando quieres ser "ligeramente" sarcástico y responder a la pregunta "como está" y es "Ahí, como las tamaleras, mal y comiendo y vendiendo del tamal". Lo llamativo de este dicho oriundo de su tierra, es el evidente conformismo de la expresión... algo así como bien no voy a estar, pero pues tengo para comer de lo mismo que estoy vendiendo.

Por lo que disertando un poco más, uno podría llegar a imaginarse la actitud de nuestra querida "tamalera" pensando que al menos tiene para comer, cuando quizá haya mucha gente que ni para eso tiene. Y surge en eso momento de pensamientos divergentes una idea interesante en toda la extensión de la palabra... ¿qué pasa con el "confor... mismo"?

Porque en ocasiones no importa los problemas que tengamos y las necesidades que nos estén apremiando, simplemente sentimos que estamos "bien", no sentimos deseos de avanzar, por el contrario experimentamos una calma y una frescura, un sentido de "pa' que". Vemos nuestras dificultades, nuestras necesidades y simplemente miramos hacia abajo y decimos "Hay gente que está peor...". No vemos la necesidad de movernos.

Somos "la arepa caliente" para la "mantequilla de las necesidades"... frente a las necesidades y las dificultades simplemente mantenemos una actitud fresca, tranquila y distanciada de toda ambición "peligrosa" (En este caso léase como un sarcasmo). Le tenemos tanto miedo a la ambición y a querer cosas que nos quedamos en una actitud conformista... de no avanzar, de no crecer... porque el "materialismo" es peligroso, nos aparta de lo importante, entonces es mejor mantener una paz imperturbable frente a las necesidades económicas; sigamos como las tamaleras.

Pero el conformismo es un sentimiento tan traicionero que sin darte cuenta en que momento, te lleva a sentirte tranquilo, inmerso en la más absoluta de las necesidades. Es algo así como una droga enajenante, que te distancia de la realidad y cuando te das cuenta estas tirado en medio de la carretera de una gran ciudad, apestando "a rayos" y con moscas por todo tu cuerpo y con la extraña sensación de que muy seguramente debe haber alguien en peor situación que tú (Y muy seguramente lo puede haber).

Siempre que mires hacia abajo, habrá alguien que esté peor que tú, aunque en ocasiones la situación te engañe y lo único que estés viendo sea tu reflejo contra el suelo; pero si miras hacia arriba seguramente te encontrarás con personas que definitivamente estarán mejor que tu. Y entonces es donde surge un elemento fundamental... Soñar, desear, ambicionar o luchar por estar mejor, por ser mejor, por dejar un mejor futuro a nuestras próximas generaciones.

Y es que aunque en muchas ocasiones nos hayan metido en la cabeza que la ambición es mala, peligrosa y hasta auto-destructiva, los seres humanos hemos venido al mundo para crecer, para avanzar, para superarnos... para continuar cambiando. Citando a Heráclito "En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos" nos invita a estar en un continuo cambio, a no dejarnos adormecer por la comodidad  de no sentir ambición.

Hemos venido al mundo a crecer, por eso desde que nacemos aprendemos, mejoramos, "evolucionamos"... estamos aquí para ser mejores cada día, para desear crecer y aprender nuevas cosas. Pero sobre todo para dejar un buen futuro y una buena vida a las generaciones que nos remplazarán.

Vivir la vida sin "ambicionar" ser mejores, vivir mejor... es como estar en medio del trance de una droga que nos encarcela en una zona de "Confort", no te permitas a ti mismo a vivir así... levántate, despierta, lucha, esfuérzate por ser mejor y verás como transformas tu mundo y el de los que siguen tu camino.

La decisión está en tus manos... vivir mejor o seguir como "las tamaleras".


Fuente de la foto: http://www.habildeclarante.com/public/images/noticias/13-conformismo-y-sociedad.jpg

lunes, 18 de abril de 2016

Desde la lona


Siempre me he distinguido por considerarme un buen "Fan" de las películas clásicas de los 80' en especial si se trata del boxeador favorito de los nacidos en esta década, el gran "Rocky Balboa" y es que lo interesante de este "héroe del ring" es que en su primera película no salió triunfador, no, en lo absoluto fue derrotado, obviamente una derrota con sabor a victoria para todos sus seguidores, pero derrota al fin y al cabo.

Y es que durante la épica batalla de la primera película de la saga de este singular luchador, en la que se enfrentaba contra el gran campeón "Apolo Creed" fueron muchos los momentos que nuestro ídolo le hicieron "besar" la lona del cuadrilátero, al punto que una fase crucial de este gran combate el propio entrenador de Rocky le aconsejó que no se levantara, que cada vez le estaban dando con más fuerza y que eran tantos los golpes, que muy seguramente no se reconocería contra el espejo; que no siguiera luchando, que abrazara la lona como a una vieja amiga y se quedara allí.

Pero lo exitoso de esta clásica película es ver como un pededor, un "don nadie", alguien que con trabajo podía pronunciar su propio nombre de lo estúpido que podía ser, lograba levantarse de cada golpe, sin importar que al levantarse de la lona la batida fuera mayor y con más fuerza que antes; aunque volviera a caer, el se volvería a levantar. Este personaje no estaba dispuesto a darse por vencido. Lo único que sabía era pelear y lo haría hasta la muerte, sin importar cuantas veces lo lanzaran contra la lona. Nuevamente se podría de pie.

Y es que para todos esto es de admiración, porque en muchas ocasiones podemos presumir que somos constantes y perseverantes, pero con dos o tres ocasiones que nos tiren contra la lona, ya no nos levantamos, más bien empezamos a arrastrarnos para salir del cuadrilatero y decir "Yo me rindo, esto no es para mi". Pero sobre todo cuando el certero golpe lo recibimos cuando nos estamos empezando a levantar de la lona.

En ese instante es mucho más doloroso que cuando estamos de pie y caemos, porque generalmente estamos en un momento que todavía todos nos da vueltas, que tan solo estamos volviendo a centrar el objetivo, donde estamos recuperando las fuerzas y las ganas; y entonces "Punch" de nuevo contra la lona... mucho más heridos que antes, muchos más desorientados y es entonces donde aparece nuestro pequeño "Mickey" (el entrenador de Rocky) diciéndonos desde fuera del cuadrilátero "No te levantes, rindete, es peor seguir luchando.."

Y por más entusiastas que seamos, por más optimismo que tengamos, ese último golpe nos dejo casi "Knockout" solamente logramos coordinar unas pocas cosas... pero ese es el momento donde debemos preguntarnos de que estamos hechos, si de un manojo de cobardía o de "Perrenque y verraquera" como dirían en mi tierra, recordar que los grandes triunfadores de la historia (incluyendo el querido Rocky, con todo y ser de ficción) no han triunfado a la primera.

Citando solo unos casos conocidos: Tesla no fue reconocido como inventor de la radio hasta 1950, de forma póstuma, pero dejando una huella que en muchos años no podrá ser borrada; Edison no logró hacer funcionar una bombilla incandescente hasta su intento 2001; Lincoln fue presidente de los estados unidos después de 4 dolorosas derrotas. Pero ninguno de estos personajes los detuvo esto.

Es en ese preciso momento que estando en la lona te debes preguntar "Soy un fracasado o un luchador" de esa respuesta depende si sigues tirado y sales del cuadrilátero o al mejor estilo del "Semental Italiano" te levantas para seguir luchando. 

No te quedes en la lona la solución está al alcance de una desición, no importa cuantas veces te vuelvan a tirar, lo importantes es cuantas veces te vuelvas a levantar y la fe con la que vuelvas a la lucha para alcanzar lo que te has propuesto.

No es fácil, nunca lo es, siempre será más sencillo quedarte tirado en la lona, pero los que quedaron en la lona nunca llegaron brillar... que quieres para ti.

Yo me estoy levantando una vez más de la lona. 


Fuente imagen: http://img.youtube.com/vi/hp9pBaGnXPw/0.jpg

miércoles, 13 de abril de 2016

Somos lo que hacemos

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Todos en algún momento de nuestra vida hemos escuchado hablar de Aristóteles, uno de los grandes filósofos clásicos, muy conocido por haber sido uno de los educadores del gran conquistador Alejandro Magno (El Grande). Una de las frases que se cree que dijo declaraba "Somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es una acto, sino un hábito", concluyendo que nuestros hábitos nos definen.

Algo más o menos que la famosa frase de una película muy taquillera "No importa quien seas en el interior, son tus actos los que te definen"... y es que disertando un poco sobre estas frases me he dado cuenta que nuestros discursos son muy bellos... nos llenamos los labios hablando de lo bueno que somos, de la excelencia de nuestras acciones personales y profesionales; pero cuando volteamos y vemos lo que hacemos cada día, vemos que muchas veces la excelencia y el profesionalismo es más un acto aislado que un hábito diario.

Siempre que vamos por la vida encontramos excusas para no actuar con la mayor excelencia y profesionalismo que nos debe caracterizar; por el contrario encontramos que muchas veces buscamos el atajo, la forma fácil y rápida de hacer las cosas, aunque esté más rodeada de mediocridad que de buenos factores. Y lo más cómico del asunto es que entre más trivial y personal sea la labor, más razones encontramos para no actuar con excelencia y profesionalismo.

Y entonces valdría la pena hacernos la pregunta, ¿si son nuestros hábitos los que nos definen y no lo que "decimos" ser, realmente somos excelentes?... obviamente es más una pregunta retorica. La realidad es que diariamente deberíamos realizar una evaluación de nuestras acciones, de nuestras palabras, de nuestros caminos y de nuestras respuestas, y revisar si estuvieron llenos de esa "superior calidad o bondad que los hace dignos de aprecio" o si por el contrario sentimos un poco de vergüenza frente a ellos.

Porque en muchas ocasiones sentimos el deseo de mejorar, de tener un mayor éxito, un mejor nivel de vida, alcanzar todos nuestros sueños; pero nos pasa lo del flojo, encontramos siempre una excusa para no hacer las cosas mejor... postergamos la decisión de ser excelentes, profesionales, de entregar lo mejor de nosotros en cada cosa que hacemos... "porque eso no vale la pena", pero al igual que la frase Einstein "... seguimos haciendo las cosas de la misma manera, seguiremos obteniendo los mismos resultados".

Solo hay un camino para ser felices, para levantarnos del fracaso y alcanzar el éxito, hacer la diferencia en el mundo, darle un poco la contraria a lo que hacen las mayorías mediocres o perversas (de lo malas que son) y es buscar la excelencia en todo, absolutamente todo lo que hacemos; no tratar de ser, sino ser completamente excelentes ansiando la calidad superior en cada labor que emprendamos.

Nada más satisfactorio que terminar el día y dicir, "hoy hice la diferencia, di lo mejor de mi en cada paso de mi vida". De esa forma darnos cuenta que realmente somos lo que hacemos... porque si nuestro hábito es entregar y hacer las cosas con excelencia, realmente seremos seres humano excelentes...

No te conformes con la mediocridad... entrega lo mejor de ti... Se lo que haces, se excelente.

viernes, 18 de marzo de 2016

Despertares


Generalmente cuando hemos luchado mucho tiempo para superar una situación o hemos caminado grandes distancias llega un momento donde nos sentamos y empezamos a adormecernos, poco a poco nos vamos quedando quietos, sin aliento. Sentimos internamente que lo intentamos todo, que ya no hay salida y muy internamente nos empezamos a rendir.

Sentimos en nuestro alrededor cierto confort, somos conscientes de nuestras dificultades y problemas, pero han sido tantas las batallas y las luchas; y tan pocas las victorias que la esperanza empieza a escucharse como una vieja conocida que no volvimos a ver, la recordamos en la distancia, pero no tenemos las fuerzas para ir a buscarla.

Me recuerda la historia de las ranas y el agua tibia y es que al igual que en dicha historia, donde la rana no siente el calor sino que se va quedando dormido, hasta que poco a poco queda totalmente cocinada sin darse cuenta, cuando los problemas nos afligen y las soluciones no surten efecto, poco a poco vamos perdiendo las energías y nos vamos adormeciendo.

Poco a poco los problemas se nos van convirtiendo en paisaje y se convierte en nuestra zona de confort, nos adormecemos, perdemos la fe y la esperanza de algún día salir de nuestras dificultades. Incluso llegamos a olvidar haber estado bien alguna vez y lo único que nos queda es el recuerdo y la culpa de las malas decisiones… nos vamos quedando dormidos… incluso muertos en vida.

Y entonces, lo único que realmente queda es despertar, levantarnos, tomar la decisión de no darnos por vencido. Saber que nadie podrá hacerlo por nosotros… Respirar profundo, tomar impulso y despertar. Quizá sean muchos los intentos que hayamos realizado e igualmente muchos los fracasos, pero nuestra valentía está en volver a intentarlo.

Levantarnos retomar fuerzas y recordar que los fracasos no son los que nos definen, son las veces que nos levantamos y volvemos a intentarlo. El éxito no se alcanza por estar sentados, lo alcanzamos cuando tenemos el valor de levantarnos y volver a luchar. Recordar que Edison logró inventar la bombilla incandescente después de 2000 fracasos (Aunque él siempre dijo que aprendió 2000 formas de cómo no hacer una bombilla).

Que Lincoln fue presidente de los Estados Unidos después de 10 derrotas electorales y es uno de los presidentes más amados y más recordados… cuando conoces estos ejemplos, te das cuenta que te falta mucho camino por recorrer para alcanzar el éxito… pero que lo único que necesitas es decidir levantarte…

Despierta, es momento de levantarnos y volver a luchar, no rendirnos, estoy seguro de que si nos comparamos con Edison o Lincoln, son muchas las derrotas que nos faltan para alcanzar el éxito.

jueves, 18 de febrero de 2016

El arte de la mediocridad

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Hace algunos años una persona a la que aprecio mucho y de quien he aprendido muchas cosas, pues fue mi jefe por más de 10 años, recordando una empresa en la que habíamos trabajado juntos me comento "No has visto como a los mediocres no les va mal en la vida, nunca se esfuerzan, cumplen con su deber; pero no entregan más allá, por eso nunca los saturan de trabajo, no son malos para sacarlos, pero tampoco son sobre salientes, solo siguen ahí con su nadadito de perro".

En ese momento solo quedó en mi mente como una conversación superflua, en la que hicimos referencia a personas que habíamos conocido y que definitivamente nunca entregaron lo mejor de si en sus puestos de trabajo. Pero regreso a mi mente hace unos días, cuando en una conversación con mis padres, quienes como toda familia cariñosa te invitan a reflexionar frente a lo que haz hecho y porque caíste en desgracia "laboralmente", y en medio de ese dialogo familiar empece a recordar mis tres últimos años de trabajo en una empresa que no vale la pena mencionar.

Y recordé como empece el año 2013 trabajando en dos áreas al tiempo, manejando tres grandes proyectos trabajando por incrementar matriculas y dedicando a mi labor más de las horas laborales reglamentarias, sin ninguna objeción, como un año después dentro de mi haber había formulado y costeado uno de los proyectos más grandes que mi empresa podía tener, su propia institución de educación superior, había sacado adelante un proyecto con el MEN y estaba recibiendo los técnicos, literalmente ya no tenía vida personal.

Cada iniciativa nueva que salía yo estaba en ella para sacarla adelante, no había proyecto nuevo en el que yo no estuviera comprometido, al punto de llegar el momento donde las horas del día no me alcanzaban para terminar todo lo que tenía por hacer, además de criar una familia y tratar de tener amigos. Al siguiente año el fruto de todo ese trabajo había sido ganarme la envidia de mucha gente, que se tomaban el trabajo de hacer seguimiento a mi trabajo para encontrar el error e irse lanza en ristre contra él, y cual fue mi decisión, bajar un poco el ritmo y esperar pasar desapercibido.

Por un momento de mi vida anhele ser un completo mediocre, que la gente no me viera no me cargara de trabajo, sino solamente cumplir con mis obligaciones sin tener mayor carga. Trabajar tranquilo sin que nadie me viera, sin que nadie me envidiara y quisiera darme en la cabeza. Ser tan mediocre que la gente ni siquiera se tomara la molestia de venderme mascaradas para traicionarme, porque nadie traiciona a un mediocre... ¿cuál sería el objeto?

Es más que me vieran tan mediocre que me saliera un trabajo rápido, porque últimamente siempre me salen conque estoy sobrecalificado para los cargos que concurso... y me puse a disertar un poco sobre el asunto. Que lindo es no vivir con envidias ni engaños, que lindo es pasar desapercibido. Pero ninguno de mis ídolos ha sido mediocre... la mediocridad no te genera una satisfacción real.

Que felicidad te puede generar saber que no eres excelente en nada, que eres "aprendiz de todo y maestro de nada"... como ser feliz sabiendo que eres un absoluto cero a la izquierda, que nadie te recordara porque simplemente la gente no tiene ni idea que existes.

Cuál es la belleza del arte de ser mediocre, si absolutamente nadie lo ve, porque básicamente no eres nadie, ni sumas, ni restas. Mientras que la excelencia, el ser el mejor en lo que haces y en lo que sabes, puede que no te asegure la opulencia, el éxito rotundo, pero te aseguro que dejas huella y te llena de una gran satisfacción saber que tú eres el mejor.

Y obviamente, como todo lo bueno, los resultados llegarán, quizás no hoy, quizás no mañana, pero va a llegar y serás aun más feliz, porque no tuviste que vender tu esencia... porque todos estamos hechos para brillar, lo que pasa es que tenemos mucho miedo de que la gente envide nuestra luz.

No te dejes llevar por el arte de la mediocridad... trabaja por la excelencia... por sobresalir, ahh... eso requiere trabajo, también por eso pocos la buscan.

miércoles, 10 de febrero de 2016

La tormenta perfecta


Nunca les ha pasado que se encuentran en una situación difícil, cual difícil, de vida o muerte. Es tal la magnitud de los problemas que los protagonistas de la película "Una serie de eventos desafortunados" están en Disney World, casi que los únicos que saben cómo te sientes son los de "Una Tormenta Perfecta; y es que cuando divisas a tu alrededor todo mundo esta súper optimista, y tú lo único que tienes claro es que de esta sales, pero en el periódico en la sección de obituarios.

Los más complejo de esta época de tormentas es que todos están tan bien que te quieren contagiar de su alegría y tú sólo vez dificultades a cada paso, te saludan con una sonrisa en los labios y te dicen "No te preocupes, veraz que todo se pone mejor" y uno solo responde con una sonrisa medio hipócrita "Siii, yo lo sé" y por dentro le dices: pedazo de @**** no necesito voces de aliento necesito soluciones, te dije que no tengo que comer?; las palabras bonitas no alimentan, me estoy enloqueciendo buscando cómo solucionar y no encuentro salida.

Sientes que no sólo el bote hace agua, sino que las olas encrespadas y con furia solo quieren volcarte y ahogarte; y al igual que en la arena movediza, entre más luchas más te hundes en el fango. Todos a tu alrededor esperan que soluciones con bellas palabras de aliento, pero todos los problemas han llegado juntos, en ese momento descubres que los cuatro jinetes del Apocalipsis existen, pero que no vinieron a acabar con la humanidad, sino que se ensañaron contigo, te llego él hambre, la peste, la guerra y por último la muerte.

En esos momentos ya no ves la muerte como un problema, la empiezas a ver cómo una solución, olvidarte por fin de todos los problemas, que los vivos vean cómo se las arreglan. Tienes la certeza de que de esta tormenta perfecta definitivamente no habrá ninguna salida, llega el momento donde has llorado tanto que ni las lágrimas te fluyen y sientes que hasta Dios te dio la espalda, incluso repites las palabras de Jesus en la cruz "padre por qué me has abandonado".. Y para completar en lugar de llegar soluciones, llegan más problemas.

Ese es el preciso instante donde sin importar cuan agobiado té sientas debes tomar la decisión de seguir luchando de levantarte con el viento en contra y volar. ¿Acaso alguien te dijo que la vida iba a ser fácil? Desde que naces te reciben con una nalgada para darte cuenta de cómo iba a ser la lucha. Levántate, el viento en contra es el que te va a llevar al éxito, nada te podrá subir el animo, solo tú puedes decidir si seguir viendo el vaso vacío o verlo listo para volverlo llenar con lo que tú quieras.

Puede que estés en medio de una tormenta perfecta, pero estás solo se le presentan a los luchadores perfectos, si las situaciones están tan difíciles es porque la vida sabe que tienes la fuerza y la voluntad para superarlo, pero solo tú puedes decidir levantarte y decirle a la tormenta "lanza tu mejor rayo, puedo superarlo"

Es posible que en estos momentos pienses que eres el único y que estás solo, que nadie pasa por lo tuyo, pero si te das cuenta de lo que eres capaz de hacer, que puedes levantarte y confiar en Dios, dar el paso y decir, "Vamos, todavía no me has derrotado"; no llegará tormenta que te derriben podrás ayudar a otros en tu misma situación .

Levántate, no desfallezcas y decide luchar, veraz que saldrás a flote y llegaras muy alto.