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jueves, 12 de octubre de 2017

Desintoxícate!!!


Siempre me ha llamado la atención lo atractivo que resultan las cosas tóxicas o dañinas, en los alimentos todo lo que hace daño, consume nuestros órganos o acaba con nuestra salud, termina siendo completamente dañino. El dulce, la grasa, el café, el alcohol… terminan siendo tan dañinos para nuestro organismo, pero ese componente autodestructivo que tenemos los seres humanos nos hace ceder ante sus perjudiciales encantos.

Lo más grave no es dejarnos llevar, es tratar de desintoxicar el organismo, este termina siendo un proceso lento, doloroso y a veces acompañado de ese tenebroso “síndrome de abstinencia” que en muchos de los casos nos lleva nuevamente a caer en la tentación. Es difícil decir cuál es el mejor mecanismo para limpiar el organismo, pero lo cierto es que es fundamental y necesario para tener una cómoda y satisfactoria vida.

Sin embargo, y en esta disertación sobre la desintoxicación, no voy a centrarme en los alimentos o los vicios, voy a hablar de algo mucha más tóxico, destructivo y atractivo, las personas tóxicas. Es mucho lo que se ve frente al tema y se escucha en frases de superación sobre alejarse de las personas tóxicas, de las que expelen veneno, rabia o amargura; pero de esas personas no es difícil alejarse.

Las personas más tóxicas y peligrosas son las que más atractivo nos generan, esas que al igual que una droga se van haciendo “necesarias” en nuestra vida, pero que poco a poco nos van consumiendo, nos van haciendo desaparecer y nos hacen olvidar quienes somos, que queremos y nuestros sueños. A veces pensamos que estamos bien, que son personas valiosas; pero si al terminar el día ves en tu corazón y solo sientes un vacío que te consume… muy seguramente te estas rodeando de personas tóxicas.

Es falso que que las personas tóxicas sean fáciles de identificar, que sean totalmente reconocibles, su actuación es como el de cualquier droga, se van haciendo necesarias en nuestras vidas, sin darnos cuenta ya no podemos vivir si no las tenemos, sentimos que la vida pierde significado sino están, pero a medida que el tiempo va pasando, cada vez es más difícil reconocerme en el espejo, cada vez tengo acciones que jamás habría hecho; y el vacío del corazón es tan profundo que hasta caminar se vuelve algo totalmente desalentador.

Las personas valiosas son las que nos retan, las que nos invitan a ser mejores, las que nos obligan a mejorar por nosotros, las que nos enseñan que no debemos depender de nadie; que tenemos que lograr las cosas por nosotros mismos; aquellas que nos enseñan a no ser conformistas.

Esas son las personas que valen la pena en nuestras vidas, las que no siempre nos dicen las cosas que queremos oír, pero en definitiva lo que necesitamos escuchar. Las que no se conforman con vernos bien, las que nos quieren ver mejor, pero sobre todo, las que nos enseñan que en la vida debemos aprender a crecer y alcanzar nuestros sueños, no por ellos o por otros, sino por nosotros.

Esas son las personas que debemos de buscar, y a diferencia de lo que pueden ser los alimentos u otras sustancias tóxicas, de las personas lo más conveniente es hacer cortes radicales, va a ser doloroso; ten por seguro que caerás en el síndrome de abstinencia, pero lo mejor que puedes hacer por ti, por tu vida, por tu felicidad y por tus sueños, es alejarte completamente de aquellos que solo traen toxinas a tu vida.

La decisión es tuya, yo por lo pronto he empezado el camino de identificar mis amistades psicoactivas para empezar a desintoxicarme y retomar la ruta que la vida y mis sueños siempre han querido para mí.


Ojalá hagas lo mismo.


Fuente imagen: http://wallup.net/gas-masks-abstract-radioactive/

viernes, 2 de junio de 2017

Amor, amistad y otros cuentos de adas




Una adagio dice “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, la verdad y la realidad puede estar frente a nuestros ojos, la podemos estar viendo cara a cara, sentirla en el corazón, pero no la queremos ve, cerramos nuestro entendimiento, nuestro corazón. Nos volvemos herméticamente cerrados para no aceptar la realidad que se ha posado sobre nuestros ojos.

Claro, en línea con este dicho está el de “hechos son amores y no buenas razones”, uno que me fue enseñado y repetido desde niño. Las acciones hablan más que las palabras, las imágenes, que las historias. Pero a veces solo queremos ir como ciegos por la vida, porque no queremos aceptar la realidad, ellas es más cruda, es más básica… hasta más banal de lo que nosotros queremos ver.

El amor por ejemplo, ese… sentimiento, emoción, decisión… no se, como lo quieran llamar por mi está bien en este momento de mi realidad. Nos venden cosas tan hermosas: el amor todo lo cree, el amor todo lo soporta, el amor nunca deja de ser… se ama para toda la vida… por amor se vale luchar hasta las últimas fuerzas, entre otras tantas estupideces.

Y vamos por la vida creyendo como incautos en ese… en eso… creyendo, como la canción, que el amor es más fuerte. Llegamos a la adolescencia y dejamos de creer en duendes y espantos, o superhéroes para pasar a creer en el amor y en la amistad… no sé qué es más iluso. Y creemos en amores que lo superan todo, las dificultades los tropiezos los errores, en amores que solo es hablar re descubrir su amor y volver a intentarlo.. en amores que sabe que el otro es humano y se equivoca y vale la pena volver a intentarlo.

En amores que pueden superar cualquier tormenta, capaces de levantarse a cualquier embestida de la vida… y en amistades del mismo tipo, al mejor estilo de la serie norteamericana que fueron amigos incondicionales para TODA LA VIDA… permítanme jajajajaja…

Los seres humanos no aman o por lo menos no de esa forma tan platónica (utilizando bien la definición), en esa forma tan idealizada y perfecta, tan única, incondicional y maravillosa. Para nada, el amor de los seres humanos es materialista, instrumentalizado, egoísta y perverso. En todos los niveles, en todas las esferas y en todas las relaciones.

¿Cuántas veces han escuchado esa frase: te amaré toda la vida? Esa vida jamás dura más de 7 años... porque luego inician una nueva vida con otro amor para toda la vida. Obvio, muchos conocemos relaciones de más de 7 años donde se aman de verdad… jajajajaj!!!! No, siempre hay un elemento que lo mantiene vivo, vigente y encendido, el INTERÉS.

Desde muy jóvenes nos creemos que llegará ese amor de toda la vida y viviremos felices por siempre, lo triste de los cuentos de adas es que nunca nos dijeron que cuando se acaba la felicidad, se acaba el amor, cuando llegan las dificultades, cuando aparecen los errores y defectos del otro… ese maravilloso amor de toda la vida muere cual mariposa (en menos de 24 horas).

El único amor que conoce el ser humano es el que está basado en relaciones instrumentalizadas, aquel en el cual mientras el otro me pueda prestar algún beneficio el amor va a durar, mientras me genere un beneficio estará vigente, pero apenas lleguen los errores, apenas llegue la escases, ahí el amor se va acabar… obvio no por la escases, es que ya son muchos errores pasados durante los momentos de abundancia, que se acumulan con los errores de los momentos de escases y pues no se puede seguir. Es que ahí si se aprende a sumar errores.

Las parejas duran años cuando todavía necesito del otro cuando el otro me presta algún beneficio. Ah, ahí los errores no cuentan, no cuenta que te engañen o mientan, ahí si no cuenta que me gusten los hombres inteligentes y este sea bruto… es que se esfuerza porque esté bien.

Los amores y las relaciones son instrumentales, que me puedes ofrecer y si me interesa ahí estoy… es el mas perverso de todas las emociones, porque cuando muere, me importa una mi@rda lo que el otro sienta, haya no haya familia, lo único que me interesa es mi placer mi disfrute, mi bienestar.

Hay también te das cuenta que el amor de padre y madre es del mismo nivel, cuantas madres aman a sus hijos solo si estos hacen lo que ellas quieren o como quieren o se hacen presente el día de la madre, no conozco la primera que quiera un hijo si no parece el día de la madre… y cuando el amor por el conyugue muere, me importa un chito el dolor de mis hijos, me interesa mi bienestar.

Y las amistades… uy esas sí que son instrumentalizadas… tu eres mi amigo mientras haya algo útil para mí, cuando buscamos un viejo amigo solo para saludarlo, para darle un hola y saber como esta… no generalmente solo lo buscamos cuando necesitamos algo para nuestro beneficio.

Pero a pesar de que todos vivimos esto y lo hacemos en muchos casos, ahí vamos por la vida rogándole al mundo entero que nos mienta, que nos sigan vendiendo esas maravillosas historias de amor… estos maravillosos cuentos de hadas, para morir absortos en una cruda realidad y es que como dice la canción… cuanto tienes, cuanto vales.

Fuente imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh2UdeAXakZl5cCbGnRHlWsVxWWR20CJmZQ9c8GJcMU3sIkzQAqQsJNXnSOn2hULtiw5QstBSLiTwBoCIi-VA2fYXpHOWyOdZYlb5DjIqPE3_zDfKHYXCl8DRwL6oCHF_MzxXdCbmvleYw/s1600/xxxxcuento-de-hadas.jpg

viernes, 19 de mayo de 2017

El regalo más preciado


Una de los conflictos emocionales por el que todos hemos pasado en algún momento de nuestras vidas, en especial en fechas especiales, es encontrar el mejor regalo para dar, aquel que exprese todo el aprecio, amor o interés que podamos tener por una persona, ¿cómo lograr a través de un objeto expresar todo lo que sentimos?. Y empieza la búsqueda de detalles de todo tipo: costosos a mano, extravangantes, poco comunes, a la medida, exclusivos… de todas las variedades, colores y sabores.

Nos “pelamos el coco” tratando de impresionar a otros, lo más bello es encontrarnos con las falsas modestias de todos, expresiones de cajón como “lo importante es el detalle”, “no tenías que molestarte”, entre otras muchas que salen a relucir; cuando lo cierto es que, en lo profundo del inconsciente, muchas de las personas creen que lo material, tangible y evidentemente costoso, siempre será lo mejor.

Sin embargo, y después de todos los embates que me ha dado la vida, en uno de esos momentos de desocupe y disertación quise pensarme cual podría ser realmente el regalo más valioso, más preciado, más significativo y trascendental.

Y en medio de muchos “ires y venires” pensando desde el regalo de un avión, un castillo, un vehículo hecho de oro puro… desde lo material hasta lo “Trascendental” como la “pruebita” de amor, no lograba encontrar algo que, desde mi realidad, realmente valiera la pena. Muy  desde mi percepción el mejor regalo, el más valioso tenía que cumplir con algunas condiciones que lo harían especial:

En primer lugar, debe ser algo difícil de conseguir, escaso, totalmente difícil de recuperar y entonces lo material salió de la lista. Todo lo material se vuelve a recuperar, se puede volver a conseguir. Conozco gente que ha quedado a deber muchísimo dinero, que ni con el baloto pagaría todo y aun así se recupera y sale.

Debe ser algo que incluso para me represente, que no le pueda dar todo el mundo, entonces pruebita de amor, salió, porque hay quienes parecen modelos de protocolo en lanzamiento de un producto, dando degustaciones a todo el que pasa.

Y entonces llegué a una conclusión, desde mis gustos, lo mejor que le puedes regalar a alguien es tu tiempo, ese nunca volverá, es irrecuperable, el tiempo que hayas dado nunca volverá a ti. Ni siquiera podrás recuperar un segundo, un minuto o una vida. El tiempo que le dediques a alguien no se lo podrás “compartir” a otra persona, porque ese tiempo “ya lo usaste”.

Dedicarle tiempo a una persona, escucharla, mirarla a los ojos, hablarle, hacerla reír, abrazarla en momentos de dolor. Estar en tus momentos de cansancio, cuando lo que más desearías es estar en brazos de Morfeo… cediendo incluso tu tiempo, contigo, ese realmente es el mejor regalo que puedes dar.

Cierto, hay muchos ciegos que no ven más allá de lo económico, de lo tangible, que no se dan cuenta que el tiempo será lo único que al usar no se podrá recuperar, esos, jamás sabrán valorar ese precioso regalo.

Pero si tomas conciencia de lo importante y valioso del tiempo, sabrás que ese precioso recurso no se debe desperdiciar con cualquiera, que tu tiempo es para que lo dediques a quien lo valore, a quien lo aprecie, a quien mire más allá de lo tangible y perciba lo trascendental. A quien te devuelva tu regalo, con un regalo igual.

A quien cuando tú le dediques tu tiempo, te dedique el suyo y no a un dispositivo móvil…


Por eso, a partir de este momento, mi tiempo se lo dedicaré a quien lo sepa valorar, quien lo estime más que el oro y las piedras preciosas, y me retribuya dándome su bien más preciado… su tiempo.

Fuente imagen: https://coachingcoactivo.files.wordpress.com/2015/06/tiempo.jpg

viernes, 16 de diciembre de 2016

La aterradora soledad


Toda la vida me he considerado una persona “más o menos” valiente, siempre he sido de los que se le mide a cualquier reto que le propongan y desde niño, ni la obscuridad me ha detenido para reír, caminar o disfrutar, por el contrario, parecía disfrutar de la obscuridad. Aunque no voy a presumir mucho, hubo mis momentos de susto.

Mi infancia la viví al lado de, los que considero, los personajes más terroríficos del séptimo arte: Freddy Krueger, Jason Voorhees y Michael Mayers. Siempre he pensado que Dracula, el hombre lobo y monstruo de Frankenstein “Comen chitos” al lado de los tres primeros, porque a diferencia de los otros, los primeros son inmortales, nada los puede destruir y son capaces de atacarte hasta en lo más íntimo de tus sueños.

Obviamente el “séptimo arte” siempre busca la mejor forma de asustarte y que no puedas dormir sin tener la luz prendida o sin que ninguna de las partes de tu cuerpo salga de la sábana. Hoy por ejemplo encontramos algunos como Anabell o Samara Morgan, quienes te vienen a sembrar el terror hasta en lo más profundo de tus entrañas.

Sin embargo, a pesar de todos estos grandes personajes e historias de terror, lo único en mi vida que logra erizarme hasta lo más profundo de mis entrañas, lo único que realmente me hace temblar de miedo y llorar desconsoladamente, es “la aterradora SOLEDAD!”… y no me refiero a estar solo, comer o ir a un espectáculo solo, ni siquiera a sentarme en un bar a tomarme una cerveza (Ya van a decir que soy alcohólico).

No, mi temor va muchos más allá, es el miedo a pensar que no le importo a nadie, a pensar que voy a llegar a la habitación donde duermo y estaré solo, que no tendré a quien abrazar, a quien besar, que no tendré a quien amar y mucho menos alguien que me pueda amar, no tener con quien desear despertar y no solo dormir.

Y en muchos momentos de mi vida esta incontrolable fobia, a este terrorífico personaje (La soledad), me hizo rodearme de personas destructivas, personas que me generaban más tensión y estrés que tranquilidad, pero prefería aguantarme ese tinto recalentado o los cuernos de una niña indefinida o las excentricidades de una dama de cuatro décadas, que tener que enfrentar mi mayor miedo.

Pero llegó el momento, donde al ver la situación de vida de alguien muy cercano a mí, que en el afán de huir del dolor y la soledad se acompañó de un personaje, al cual nunca había vislumbrado como pareja, que recordé aquel viejo dicho de los abuelos “Más vale solo, que mal acompañado”.

Y entonces empecé a recordar como en muchas ocasiones, por el afán de no estar solo, me rodee de personas que terminaron siendo más perjudiciales que benéficas para mi vida, tanto “amigos” (Entre comillas, porque nunca lo fueron), como parejas y entendí que la sabiduría de los ancianos es el resultado de muchas experiencias de vida.

Cuantas veces por miedo a la soledad terminamos destruidos, derrotados, traicionados, perdidos. Cuantas veces en ese afán de estar rodeados y “acompañados” terminamos perdidos, dejando ser quienes realmente somos, ocultando nuestros sueños y deseos, mintiendo y engañando solo por mantener en nuestras vidas personas que realmente no queremos.

Y fue entonces donde tuve que enfrentar este aterrador miedo y descubrí algo aún más importante, no era a estar solo a lo que le tenía miedo, era a estar solo conmigo mismo, era miedo a conocerme en realidad, porque cuando estaba rodeado de personas no era yo quien estaba ahí, era la persona que ellos querían ver en mi la que estaba.

Estar solo me ha llevado a conocerme, a saber quién soy, a no tener miedo a ser aceptado o rechazado, simplemente a aceptarme yo. Es duro, sobre todo llegar a una habitación de un apartamento solitario y pensar en la mujer amada en otra cama, pero mientras que la vida así lo estime seguiré compartiendo este camino con el ser humano más interesante que la vida me ha permitido conocer… YO

Te invito a que no tengas miedo a la soledad, que no temas conocerte, a veces la vida nos invita a recorrer algunas distancias solos para que aprendamos a apreciar algunas cosas que estando acompañados no tendríamos la posibilidad de ver… es como salir a caminar en medio de la naturaleza, si vas solo tendrás más posibilidad de disfrutar de la belleza que te rodea, que si vas acompañado… esa persona llegará o volverá a tu vida cuando sea el momento indicado.


Recuerda, la única forma de superar los miedos, es enfrentándolos… vale la pena.

Fuente imagen: http://www.sanar.org/files/sanar/la-soledad-puede-afectar-la-salud.jpg

jueves, 21 de abril de 2016

Sin miedo a vivir


Quizá al leer la disertación anterior de "Con rémoras y parásitos a cuestas" puedas concluir que la vida es mejor caminarla rodeados de soledad y evitarnos los riesgos que pueda significar compartir nuestro camino con aquellos que nos roban el aliento y hasta los deseos de vida... parecería muy lógico y sencillo, la decisión más "elemental" para alcanzar rápido una vida tranquila y sin estorbos o lastres que me llenen de amargura.

Sin embargo en todo lo lógico y elemental que pueda parecer tan "atinada" determinación, me dejó un largo rato disertando sobre el asunto. Cómo lograr una vida donde pueda evitar que me hagan daño, una vida donde me aleje de todo lo que en cualquier momento pueda quitarme "la fuerza vital", buscar con la mayor de las fuerzas alejarme de todo aquello que en algún momento pueda tan siquiera hacerme un pequeño rasguño y ser entonces "totalmente feliz"...

Y en medio de esa profunda meditación y disertación sobre como podría ser mejor la vida, durante varios instantes me sentí como si el profesor "Emmet L Brown" me prestara su maravilloso "DeLorean" y regresara a cada uno de los momentos felices y entrañables de mi vida. Recorrí con mi memoria desde los primeros momentos de mi infancia hasta los últimos recuerdos que he almacenado en mi memoria (Y según mis amigos deben provenir desde la era del hielo).

Lo interesante de estas remembranzas fue ver como cada buen recuerdo estuvo precedido de una decisión, una en la que el resultado podía ser no tan agradable, algunas incluso que me dejaron cicatrices en el cuerpo y en el alma, pero que al final dejaron un feliz recuerdo... los momentos de aventura al mejor estilo de "Stand by me" donde en algunos recorridos que dejaban "raspones y chichones" al final nos llenaban de satisfacción.

Al igual que los amores, que aunque en ocasiones terminaron en lagrimas y tristezas, también nos dejaban momentos inolvidables; así como las personas que compartieron nuestro camino, unas leales, admirables y colaboradoras; otras traicioneras, egoístas e interesadas... pero sino me hubiese arriesgado a conocerlas, quizá nunca hubiera conocido las primeras, por temor a toparme con las segundas.

Y es que la vida se trata de eso, de vivir sin miedo a perder, sin miedo a llorar, sin miedo a aprender. Porque lo hermoso de vivir, como en las rosas, no solo está en sus delicados y aromáticos pétalos, también está sus fuertes y punzantes espinas. Porque son las espinas las que nos hacen recordar que la vida también tiene sus pétalos, sino nos olvidaríamos de los momentos hermosos.

La vida, como el amor, hay que disfrutarla sin temores; ya lo dice "el viejo y conocido refrán" "Es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado". Es mejor vivir sin miedo y tener la satisfacción de, al llegar al ocaso, haber aprendido, amado, llorado... VIVIDO, que pasar por este mundo sin conocer, sin disfrutar, tan solo por el miedo a ser herido; sin darnos cuenta que al vivir así, ya nos hemos lastimado nosotros mismos al solo acumular temores en nuestro corazón.

Cierto, durante el camino así como vamos a compartirlo con grandes personas, lo haremos con otras un tanto miserables y amargadas (zombies); pero el dilema no está en si conocer o no conocer, el dilema está en cuales conservar a nuestro alrededor... el secreto no es continuar nuestro camino en soledad, es aprender a elegir los compañeros de nuestro viaje, porque al final, si son los buenos o los malos, no será su culpa, será la nuestra por haberlos elegido como compañeros. El secretos es saber elegir nuestros compañeros de jornada.

Así que no tengas miedo a vivir, a sentir dolor, ten miedo a quedarte pegado al dolor... Vive, sin miedo a vivir y serás mucho más feliz.


Fuente de la imagen: http://www.libreriamedica.com/blog/wp-content/uploads/2015/11/soledad.jpg

martes, 16 de febrero de 2016

Superficial y pasajero

http://definicion.de/wp-content/uploads/2013/02/Pasajero.jpg
Nunca he logrado definir porque nos volvemos superficiales, en que momento de nuestra vida dejamos de darle importancia a las cosas trascendentales como los amigos, la familia, los buenos momentos; el disfrutar las cosas simples como un partido en la cancha del barrio, correr bajo la lluvia, tomarse una gaseosa litro entre todos los que corrimos. 

Cuando convertimos el concepto de ser feliz en cosas complicadas, ropa de marca, autos presuntuosos, elementos exóticos y dejamos atrás las cosas que realmente valen la pena. Saber que no estas solo, que tienes personas con las cuales contar en los momentos difíciles. Que la próxima vez que te caigas habrá quien te tienda la mano.

Hay un minúsculo límite donde olvidamos lo trascendental y le damos importancia a lo superficial, a lo pasajero y dejamos atrás lo maravilloso de los pequeños detalles que tienen gran significado. Los que realmente marcarán nuestros recuerdos; esos que no están mediados por el dinero o los vienes, o por ridículos códigos que nos inventamos cuando "vamos madurando", para complicar las relaciones y llenar de superficialidad algo muy valioso, tanto que cuando eramos niños no permitíamos que una discusión nos distanciara, más allá de unos minutos.

Y es en este momento donde las relaciones han perdido su importancia, a lo superficial y pasajero le damos significados trascendentales e infinitos, y a lo realmente trascendental como el amor, la amistad y los momentos memorables, le damos un significado de pasajero. Nos llenamos de "motivos" cuando las personas no aceptan nuestras reglas de vida y nos imponemos porque nuestro estilo y nuestras cosas son valiosas y las de los demás no.

Preferimos lo pasajero, actuando en ocasiones como niños, pero a diferencia de ellos guardamos rencores "significativos" por motivos pasajeros, perdiendo lo valioso de la vida. Y hoy valoramos más lo material que lo inmaterial, las cosas, a los momentos y a las personas. 

Eso me hizo recordar la pregunta de un amigo, en vísperas de mi onomástico, y fue "¿qué quieres de regalo?"... Dándole vueltas supe lo que quería, disfrutar de una noche con mis amigos, con los que no tenga que ocultar lo que soy o vender una mascarada para ser aceptado, compartir con quienes me amen como soy y si nos vamos a algo material... un libro, que siempre recordaré que me lo dio un amigo en mi cumpleaños.

Dejemos atrás lo pasajero, no nos distraigamos con lo superficial. Lo importante, lo trascendental, lo realmente valioso es el amor, los amigos y los bellos momentos... esos que quedarán para siempre en tu corazón y en los momentos de aflicción te llenarán de felicidad...

viernes, 15 de enero de 2016

Dime lo que lees y te diré quién eres



Un elemento que siempre nos va a definir son nuestras lecturas, no sólo cuanto leamos, sino lo que leamos. Lo primero nos llenará de conocimiento, satisfacción y competitividad, como individuos y como nación. Se dice que los países desarrollados leen en promedio 24 libros al año por persona y en Colombia no llegamos ni a un libro al año en promedio, lo cual ya de por sí es deprimente.

Esto me motivo, como docente, a promover en todas mis cátedras que mis estudiantes dedicaran tiempo a la lectura, buscarán en ellos el acceso a nuevos mundos, nuevas vidas, nuevos viajes. Darse la oportunidad de recorrer el mundo a través de unas páginas y tinta; quizá  resolver un misterioso crimen; tal vez viajar en el tiempo al pasado y recorrer los caminos de la antigua Roma, Grecia y hasta los bellos parajes de la media luna fértil.

Sin embargo me llegue a encontrar con mentes cortas, llenas de basura en su interior, capaces de presumir que en sus 20 o 30 años nunca se habían leído un libro completo, algo así como presumir que tengo cáncer cerebral terminal o Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, y a los 4 vientos sin vergüenza ni pena alguna. En esos momentos no sabía si reír o llorar por la triste juventud que va a llegar al mercado laboral en tan solo unos años.

Disertando un poco no sólo sobre cuánto leemos, sino lo que leemos, recordé los últimos años de mi formación secundaria cuando muchos de mis tiempos de ocio los pasaba en la biblioteca y como en muchas ocasiones "cape" clase para sentarme a leer el diario y sus columnas de opinión o alguna novela o libro de historia. Tenía la certeza que ningún maestro me buscaría en la biblioteca y mientras nutria mi curiosidad e intelecto, además de hacer algunos nuevos amigos y amores.

Fue ahí donde me di cuenta que lo que lees te define mucho, los huecos y superficiales llegaban todos los días a buscar el diario para leer una sola cosa "el horóscopo del día", los que crean en él me disculparán, pero tomar un diario con múltiples informaciones solo por ver que me dicen las estrellas, debe cultivar bastante el intelecto; otros solo buscaban las páginas deportivas, que no se diferencian mucho de los anteriores.

No faltaban las que sólo leían la "Farándula" para ver su actor predilecto con quien  se casó, mostrando que su interés no iba más allá de un día ser la portada de "Play Boy" (en esa época no existía SoHo). Lo más interesante del asunto es que estos públicos, asiduos de lecturas superficiales, estaban compuestos de estudiantes y docentes. Habían los que solo buscaban tareas y sin leer, sino como vulgares copiadoras, transcribían lo encontrado quedando sus mentes tan vacías como al principio.

Muy pocos dedicaban este tiempo a leer sobre opinión, sobre cómo estaba el país o a leer una buena novela, un buen libro de poesía o una narración histórica. Fueron tan pocos que dejaron huella, dejaron una marca tanto en su generación, como en muchas que llegaron después que ellos. Tenían criterio, sabían defender sus derechos, SABÍAN HABLAR, pero sobre todo aprendieron a ser diferentes.

Leer un libro no te va a convertir en millonario o en un genio de las ciencias; pero si cambiara tu forma de ver el mundo... Por eso al igual que los amigos, hay que saber elegir lo que lees, como ellos (los amigos) hay los que te aportan, enriquecen tu vida y tu intelecto, pero también hay los que te quitan y llenan de trabas tu conocimiento.

Recuerda siempre, que tan importante como leer un libro, es aprender a escoger que libro leer. Ya lo dijo el poeta "... Como tú dicha es mi afán, no busques falsos testigos, tus libros y tus amigos, preséntamelos mi Juan" (Amigos y libros. Juan De Dios Peza).

¿Quién quieres ser?

jueves, 31 de diciembre de 2015

La culpa no es del burro...


Mi padre tiene un dicho cuando quiere hacer referencia a ese marcado mal gusto que tenemos, cuando nos amistamos con personas que no están a nuestro nivel y es "la culpa no es del burro, sino del que lo hace compadre"...y es que cuando no sabemos elegir a las personas que llamamos amigos vamos a resultar heridos en alguna parte, bien sea económica, emocional o en nuestra imagen.

Lo más importante a la hora de tener el cuidado de no elegir un burro de amigo, es recordar un pequeño detalle, el dinero no da clase, un título no te da educación, la mayor pobreza es aquella donde lo único que tienes es dinero...  Juzgar a las personas por lo que tienen y no por lo que son,  es el más miserable de juicios...

Otro de los grandes errores que cometemos a la hora de seleccionar a nuestros amigos, es pasar por alto aquellos detalles que te muestran que una persona no te valora, en especial cuando alguien no es honesto, que como dice el dicho "es un regalo tan costoso que no se puede esperar de personas baratas"; y como honestidad hago referencia a que tenga el valor de decirte lo que piensa de ti, no estando mediado por la hipocresía, ni  la falsedad....

En ocasiones olvidamos que la sinceridad es el más bellos de los regalos de un amigo, que no hay nada que valga más en una relación, que las personas estén en tu vida por anhelo y no por compromiso, pero por sobre todo, que te digan las cosas como las piensan de ti, no a tus espaldas... Señales, señales que te muestran en quien confiar, que te indican a quien otorgarle ese preciado tesoro llamado amistad...

Recuerdo un poema de Juan de Dios Peza, "libros y amigos", el cual en uno de sus versos exclama "... Un buen buen amigo es la vida y un mal amigo es la muerte..." ( www.poesi.as/jdp99906.htm ) y es que como describe el poeta, no saber elegir los amigos es cuestión de vida o muerte... Porque hoy día  considerar amigo a alguien que te menosprecia te lleva a la perdición... Por eso otra inefable alarma de peligro, a la hora de elegir un amigo, es conocer que es lo más valioso para esa persona, por qué entonces sabrás hasta dónde puedes confiar.

No todo lo que brilla es oro, por eso cuando las personas consideran, parafraseando la canción, que vales por lo que tienes, o que entre más renombre tu apellido tenga más importante eres... Es cuando debes dar la media vuelta y alejarte...

El valor de las personas se mide por su honestidad, por su franqueza, por el valor que dan otros como seres humanos... Un amigo debe ser un compañero, un hermano, Franco, sincero y horadó... Un alma que le guste compartir su camino contigo...

Por eso es muy importante en la vida aprender a distinguir un amigo, de un conocido, de un simple transeúnte, que se ha cruzado contigo en el camino de la vida... Porque solo los amigos estarán cuando más lo necesites y menos lo expreses... Pero si te llenas de distractores, no tendrás el tiempo de compartir con los que realmente valen...

En el camino de la vida, muchos se cruzan contigo... Ten la precaución de conservar a quienes realmente puedas llamar "AMIGOS".... Porque sino eliges bien, la culpa no será del burro...