Mostrando las entradas con la etiqueta Amigos y recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Amigos y recuerdos. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de octubre de 2017

Desintoxícate!!!


Siempre me ha llamado la atención lo atractivo que resultan las cosas tóxicas o dañinas, en los alimentos todo lo que hace daño, consume nuestros órganos o acaba con nuestra salud, termina siendo completamente dañino. El dulce, la grasa, el café, el alcohol… terminan siendo tan dañinos para nuestro organismo, pero ese componente autodestructivo que tenemos los seres humanos nos hace ceder ante sus perjudiciales encantos.

Lo más grave no es dejarnos llevar, es tratar de desintoxicar el organismo, este termina siendo un proceso lento, doloroso y a veces acompañado de ese tenebroso “síndrome de abstinencia” que en muchos de los casos nos lleva nuevamente a caer en la tentación. Es difícil decir cuál es el mejor mecanismo para limpiar el organismo, pero lo cierto es que es fundamental y necesario para tener una cómoda y satisfactoria vida.

Sin embargo, y en esta disertación sobre la desintoxicación, no voy a centrarme en los alimentos o los vicios, voy a hablar de algo mucha más tóxico, destructivo y atractivo, las personas tóxicas. Es mucho lo que se ve frente al tema y se escucha en frases de superación sobre alejarse de las personas tóxicas, de las que expelen veneno, rabia o amargura; pero de esas personas no es difícil alejarse.

Las personas más tóxicas y peligrosas son las que más atractivo nos generan, esas que al igual que una droga se van haciendo “necesarias” en nuestra vida, pero que poco a poco nos van consumiendo, nos van haciendo desaparecer y nos hacen olvidar quienes somos, que queremos y nuestros sueños. A veces pensamos que estamos bien, que son personas valiosas; pero si al terminar el día ves en tu corazón y solo sientes un vacío que te consume… muy seguramente te estas rodeando de personas tóxicas.

Es falso que que las personas tóxicas sean fáciles de identificar, que sean totalmente reconocibles, su actuación es como el de cualquier droga, se van haciendo necesarias en nuestras vidas, sin darnos cuenta ya no podemos vivir si no las tenemos, sentimos que la vida pierde significado sino están, pero a medida que el tiempo va pasando, cada vez es más difícil reconocerme en el espejo, cada vez tengo acciones que jamás habría hecho; y el vacío del corazón es tan profundo que hasta caminar se vuelve algo totalmente desalentador.

Las personas valiosas son las que nos retan, las que nos invitan a ser mejores, las que nos obligan a mejorar por nosotros, las que nos enseñan que no debemos depender de nadie; que tenemos que lograr las cosas por nosotros mismos; aquellas que nos enseñan a no ser conformistas.

Esas son las personas que valen la pena en nuestras vidas, las que no siempre nos dicen las cosas que queremos oír, pero en definitiva lo que necesitamos escuchar. Las que no se conforman con vernos bien, las que nos quieren ver mejor, pero sobre todo, las que nos enseñan que en la vida debemos aprender a crecer y alcanzar nuestros sueños, no por ellos o por otros, sino por nosotros.

Esas son las personas que debemos de buscar, y a diferencia de lo que pueden ser los alimentos u otras sustancias tóxicas, de las personas lo más conveniente es hacer cortes radicales, va a ser doloroso; ten por seguro que caerás en el síndrome de abstinencia, pero lo mejor que puedes hacer por ti, por tu vida, por tu felicidad y por tus sueños, es alejarte completamente de aquellos que solo traen toxinas a tu vida.

La decisión es tuya, yo por lo pronto he empezado el camino de identificar mis amistades psicoactivas para empezar a desintoxicarme y retomar la ruta que la vida y mis sueños siempre han querido para mí.


Ojalá hagas lo mismo.


Fuente imagen: http://wallup.net/gas-masks-abstract-radioactive/

domingo, 17 de abril de 2016

Cuando te vuelva a ver


Los domingos por lo generan son de esos días en los que generalmente cuesta trabajo concentrase en algo y sobre todo sentarse a escribir, mi mente generalmente quiere simplemente estar acostado y no pensar en absolutamente nada que lo saque de su momento de desconexión de la realidad (suena un poco loco, hasta esquizofrénico). Pero en mi decidida disciplina de escribir todos los días y ante mi inclumplimiento del día de ayer me puse a la tarea de buscar algo de lectura más a ligth, que de costumbre o con menor carga emotiva.

Sin embargo muy por el contrario me llamó mucho la atención la escena final de la película "Rapido y furioso 7", la cual se grabó como un sentido homenaje hacía Pual Walker y naturalmente la canción de fondo "see you again"... Cuando vuelva a verte y en mi mente empezaron a divagar diversas ideas y emociones sobre el tema. Naturalmente y los que me conocen saben de inmediato se me aguaron los ojos, en especial al escuchar palabras tan sentidas y profundas como "No importa si estas a medio kilómetro o al otro lado del mundo, siempre serás mi amigo".

Que bella frase, no importa donde estés. Es muy hermoso sentir eso, decirlo obviamente te hace quedar como un príncipe. Son muchas las ocasiones que le he escuchado decir eso a muchas personas y en ese momento me siento en medio de una escena de "Friends", y digo "Wow!, quintense, yo también tengo amigos"... Pero saben que es realmente lo difícil de esas hermosas palabras, cumplirlas.

Hace unos días escribí sobre la importancia de la coherencia en nuestra vida y retomando algo de eso, muchas veces nos falta coherencia cuando hacemos este tipo de promesas "siempre estaré para ti", Es un compromiso que le haces a la otra persona en el cual sin importar las discusiones o la diferencias que en un momento dado puedan tener... vas a brindarle tu apoyo tu mano y sobre, en tu corazón siempre habrá un lugar importante para él (o ella).

Pero hoy es muy poco posible encontrar personas que entiendan lo profundo e importante de las promesas, sobre todo cuando con la ligereza de un niño a todo el que se cruza por su camino lo van llamando AMIGO. La amistad es algo tan profundo y delicado, un amigo es quien se ha convertido en tu familia por elección. Un amigo debe ser alguien, que al igual que por tu padre o tu madre o tu hermano(a) estarías dispuesto a luchar, a pelear o incluso a morir.

Un amigo es alguien a quien entre todo el cumulo de personas que deambulan por nuestra vida y comparten el camino, por unos instantes o momentos; o simplemente se cruzan como el transeúnte y te pone conversa mientras el semáforo cambian de color... lo elegiste para hacer parte de tu vida, para compartirle tu corazón. Para que a pesar de las diferencias y de las cosas en común y que de las peleas como hermano, no vas a dejar de querer.

A veces pienso que son sentimientos solo presentes en las películas o en las series de televisión, ver amigos como Toreto o como Rachel o Phoebe, capaces de estar en todo momento y perdonarse, solo están en la imaginación... Pero no. Son reales y de carne y hueso... están en nuestro camino, la diferencia es que no son tan ideales como lo esperamos, tienes defectos como nosotros... pero se convierten en nuestra familia.

Solo hay dos problemas por los que en ocasiones no encontramos o no vemos esos amigos de televisión... la primera y más importante, somo egoístas y esperamos que las cosas sólo vayan de un lado, esperamos que ellos amigos estén dispuestos para nosotros, pero cuando ellos necesitan de nosotros, simplemente damos la vuelta y nos hacemos los "Shakiros" (Ciegos, sordos y mudos) y en la vida es importante dar, para recibir; ser buenos amigos, para encontrar esa familia por elección.

Lo segundo, con nuestro complejo de "rehabilitar gamines" terminamos escogiendo como amigos a personas que no son capaces de mover un dedo por alguien que no sea de su conveniencia, que piensan que las amistades están para hacer lo que se les de la gana y si en algún momento dejar de ser útil, deja de ser amigo... o nos rodeamos de "zombiez" (Amargados) que están tan centrados en su veneno como para percibir a la familia por elección como algo importante.

También llegamos a confundir los compañeros de vicios y lisonjas, como amigos y estos son solo eso, personas que no están dispuestas a compartir los dolores, ni las aflicciones... son solo buenos compañeros de farra y tertulia.

Los verdaderos amigos son un tesoro, en ocasiones están mimetizados como compañeros de tertulia, otras como simples extraños transeúntes del camino... pero poco a poco te vas dando cuenta que son entrañables, algo en tu interior te dice que su  "pequeño desorden mental" está bien alienado con el tuyo. De tanto compartir llega el momento donde sabes que algo pasa.

Ya los días son diferentes si esta persona no estuvo cerca y al igual que la canción, sientes que el día ha sido largo y quieres ver a tu amigo para contarle todo lo que ha pasado, simplemente porque no es solo tu amigo, es tu familia, es tu hermano.

Ahí es donde debes levantarte y expresarte, saber que al igual que la familia, los amigos, sin importar la distancia siempre serán tu familia, no importa el tiempo, no importa el lugar... Son familia y ese lazo no se perdera...

Y cuando tienes amigos, no importa la cantidad uno, dos o diez... lo importante es saber que ese lazo se mantendrá toda la vida... no sufras por los que no son ni fueron, porque el que no es tu amigo hoy, nunca lo fue, porque la familia nunca deja de ser. No hay ex amigos, simplemente nunca lo fueron.

Muchas gracias a mis amigos... y cuando te vuelva a ver... te contaré todo lo que ha pasado.

sábado, 5 de marzo de 2016

Siete lustros


Hace un poco más de una semana que la inspección para escribir se me había desaparecido, no sé si las dificultades o el estrés pare cumpleaños me tenían distante de las letras, tenia muchas ideas pero no lograba concretar sobre qué escribir, mi mente solo ha divagado estos días, luchado por no escribir solo sobre los problemas y dificultades que me embargan...

Sin embargo no podía pasar por alto este día en el que completo siete lustros de vida, el aniversario del coral, y reflexionar un poco, disertar sobre lo que han sido estos 35 años de caminar por los rumbos de la vida, de ir y venir de aquí para allá, en ocasiones acertando y en otras fallando vilmente, incluso en situaciones que debería ser prueba superada; pero en las cuales extrañamente vuelvo y la embarro como un simple aprendiz.

En estos pocos años de caminar por la vida hoy tengo que aceptar que son más los fracasos que los éxitos, han sido más los errores que los aciertos. Que en busca de mi felicidad he lastimado muchas vidas y también me he dejado lastimar. Han sido pocas las metas alcanzadas y muchos los sueños frustrados.

Al hacer la evaluación de mi vida y ver cómo me encuentro, me doy cuenta que en su momento lo entregue todo por cosas que luego me dieron una patada y me dejaron totalmente jodido. He lastimado y dejado en el olvido a personas que me han amado, y que me siguen perdonando. Y haciendo las cuentas de la vida solo hay cuatro cosas buenas hoy en mi vida: la mujer que acompaña mis caminos, la familia que me apoya cada vez que la embarro, los hijos que Dios me regaló y los pocos amigos sinceros que conservo.

Por lo demás solo encuentro lamentos y tristezas, y para acabar de completar hoy me encuentro en el peor momento de mi vida en 35 años, casi que en una fase de arrancar de cero, reiniciar el contador con las cosas en contra, con las secuelas de los errores cometidos... Así que ni tan en ceros el contador, más bien con valores negativos...

A pesar de todo, nunca me ha gustado ser un pesimista o realista como algunos se hacen llamar hoy en día... Tampoco voy a a salir corriendo a darme un bañito de ruda en el río pance para ver si me "cambian" las energías y empieza a mejoras las cosas... Me gusta considerarme una persona optimista, que mira la tormenta seguro de que al final llegara la calma, que en el ocaso recuerda que la noche pasara y volverá a alumbrar el sol.

Quizá hayan pasado 7 lustros de vida, pero vienen otros por delante, es momento de aprender y dejar de cometer los mismos errores, es momento de levantarse y decidir cambiar... Quizá en el pasado haya tomado Decisiones equivocadas, me haya dejado llevar por mis pasiones, pero en el piso solo tienes un camino y una decisión que tomar levantarte o seguir tirado esperando simplemente morir.

Yo he decidido levantarme, que no importa que tan dura se ponga la tormenta, que tan fuertes vengan los vientos, con la mujer que me acompaña seguiremos el camino y sé que juntos podremos enfrentar lo que se nos venga... Además ya tengo 35 años de experiencia y con ella serán muchos lo aciertos que se avecinan 

Hoy he decidido que ser feliz es mi color de identidad, que no permitiré que lo superfluo le robe tiempo a lo importante... Y sobre todo, que siempre que esté en mis manos, le brindare ayuda quien este necesitado...

La vida es de decisiones no de pesares y nostalgias... Es de levantarse y decidir... Y con tantos errores cometidos solo me resta tomar las decisiones y acertadas en los años venideros... No te llenes de nostalgias levántate y decide verás como tú puedes hacer la diferencia...

jueves, 28 de enero de 2016

¿Cómo llegar primero?

http://eldiariopositivo.com/wp-content/uploads/2015/08/Que-es-el-perdon-4-Beneficios-de-perdonar.jpg
La letra de una canción de mi canta - autor favorito tiene una frase que dice "Siempre llega primero el que va más descargado" y más que al concepto y aplicación práctico de la frase, en nuestras vidas siempre hay una carga que no nos permite avanzar y nos deja aferrados al pasado, podemos llamarlo de diversas formas: rencor, amargura u odio. Nos recuerda el dolor todos los días, el daño que nos hicieron y nos invita, colmando nuestro pensamiento, muy disimuladamente, de sentimientos que solos nos dañan a nosotros.

Ya lo dijo el Chavo del 8, "la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena", pero la amargura es tan "astuta" que nos trae palabras como "Yo no le deseo nada malo, pero si se esta quemando y tengo agua, me la tomo". De una u otra forma el rencor nos lleva a desear que a quien nos daño, no le vaya bien, que su vida se complique, que le hagan mala cara o que le salgan uñeros en todos los dedos de la mano, para que sienta un poquito el dolor que me causo; es más, que se le entierre una uña en cada dedo gordo y que cada mañana se estrelle el dedito pequeño contra la pata de la cama.

Y con cada día que pasa nuestro corazón se va llenando de un veneno que nos invade, nos aferramos a esa herida, a lo que nos dijo, a lo que nos hizo, como nos miró, como nos trató y es que nosotros perdonamos "pero no olvidamos", porque "a mi no me lo vuelve a hacer" y "yo guardo pan para cuando haya leche"... y ese baúl de nuestro corazón se va llenado de una carga imposible de llevar, que nos va haciendo el camino cada más difícil.

Este sentimiento nos consume tanto, que por una pendejada "almacenada por años", nos alejamos de amigos de toda la vida, terminamos con el amor de nuestras vidas o incluso dejamos de ver a nuestra familia "Porque a mi no me lo vuelven a hacer", porque "¿usted no sabe quien soy yo?" o es que ¿no sabe a quien se lo hizo?.... etc, etc... y entonces llega el momento donde esa amargura o rencor nos deja solos consumiéndonos en ese "caldo" que hemos preparado, al mejor estilo de Smigol junto al lago, consintiendo nuestra "preciosa" AMARGURA.

Así... no llegamos a ninguna parte, nos vamos a quedar relegados donde estamos y no me refiero a lo económico, me refiero a lo esencial, a nuestra conciencia, a lo que vinimos a este mundo... alcanzar la felicidad. Porque en el camino de la vida, el objeto es ser felices, pero para eso nuestro corazón tiene que estar libre de odios, amarguras y rencores.

Libérate, perdona, vive, se feliz... porque sino te "matará el alma y te la envenenará"...

martes, 12 de enero de 2016

El amargo sabor de la envidia



Una de las emociones más humanas que todos llegamos a experimentar es la envidia, desde pequeños empezamos a codiciar los bienes de nuestro prójimo y siempre queremos tener algo mejor, es más, no importa lo mucho o lo poco que tengamos, queremos tener lo del otro. Al mismo tiempo en el hogar, en el colegio y con los amigos escuchamos siempre que no debemos nunca dejarnos llevar por este sentimiento.

Es tan natural en la infancia, todos los días lo veo en mis pequeños hijos donde aunque tienen lo mismo, de alguna extraña manera lo del otro es "más divertido" y lo propio NUNCA  cumple con las espectativas. Cada uno quiere recibir más cariño que el otro y todos los días están constantemente viendo que ha hecho el otro para superarlo, que juguete tiene el otro, porque yo lo quiero.

Ahora bien, a medida que crecemos este humano sentimiento no sólo toma fortaleza, sino que se disfraza o mimétisa en otra emociones socialmente aceptadas como la competitividad, para no sentir culpa por quierer "tener" lo que otros tienen, en otros momentos se presenta como "desdén", demeritando los logros o cualidades de los otros, "pordebajeando" siempre a nuestro prójimo en un falso sentimiento de superioridad.

Lo más lamentable es que llegamos a envidiarlo todo, los bienes, el cuerpo, los logros profesionales e incluso nivel de aceptación social que el otro pueda llegar a tener y que en mi corazón siento inmerecido. Esto último me recuerda una película de hace unos años (Mis últimas vacaciones) en la cual la protagonista en su naturalidad se gana el afecto de un círculo social de "alto turmeque", pero uno de los miembros del grupo, que se sintió totalmente superado en la atención, procura siempre humillarla y retomar su posición. 

El problema es que jamás nos enseñaron que el único que resultará dañado por la envidia, es quien la siente. Jamás podrá ser feliz, porque el otro siempre tendrá algo que queramos tener, nunca será suficiente, nunca se sentirá realizado y en últimas esa es la única razón de vida. Sino aprendemos a valorar y amar lo que tenemos, lo que somos, a competir solo con nosotros mismos, a dejar de estarme comparando con el otro "porque lo suyo es más divertido", al finalizar el día solo sentiremos un trago más amargo que el vinagre en nuestras entrañas.

Si queremos dejar de sentir envidia, debemos aprender a valorar nuestra vida, con sus conflictos y necesidades, así al terminar el día nuestro corazón sentirá el dulce sabor de la satisfacción y el deber cumplido.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Amigos, familia y Navidad.



La Navidad es una de las fechas más afectuosas y emotivas del año, siempre se ha asociado a la familia, los amigos y a esos momentos de dar sin esperar. Para muchos resulta dolorosa por los recuerdos entrañables de personas que ya no nos acompañan, otros la rechazan sobre la base de que el comercio la a convertido en una época materialista que busca que gastes y gastes sin pensar, hay quienes solo la ven como una celebración religosa y la rechazan.

Quizá por culpa de la mercadotecnia y de los religiosos extremistas hayamos olvidado el verdadero sentido de estas fechas, yo mismo  en muchas ocasiones he olvidado su verdadero sentido. En especial en la ciudad en la que vivo, es la víspera de las fiestas municipales, donde todo se vuelve rumba, bebidas y desenfreno... Al punto que si no tienes dinero se vuelve una época tediosa, te aburres pensando que si no es en Navidad no hay otra fecha para festejar.

Pero eso muestra que el sentido real de esta fecha se ha olvidado, hemos olvidado que el amor no se expresa con dinero, hemos olvidado que Navidad es algo más que rumba, bebida y desenfreno. Nos olvidamos que esta celebración nacio sobre la base de un significado mucho más profundo; la familia, el amor. Cosas que no se compran con dinero y que de nosotros solo nos piden algo que no podremos conseguir cuando lo damos, tiempo.

El principal regalo que podemos dar a otros en estas festividades es tiempo, dedicar tiempo para compartir con nuestros amigos, con nuestra familia, con aquellos a quienes amamos de corazón. La Navidad, desde lo religioso, celebra la llegada del Dios humanado que ha venido al mundo a dar su vida por todos. Pero nosotros lo comercializados, creemos que todo se puede comprar, y al final del día nos sentimos vacíos, tristes y melancólicos ... El dinero no hace la felicidad, la compra hecha...

Lo  ideal en estas fechas es sacar un poco de tiempo y decir a quienes amamos que los amamos, compartir, caminar, recordar que esta fecha es para dar, pero dar lo mejor de nosotros, nuestro tiempo, nuestro amor... Retomemos lo bello, lo invaluable, lo que nunca se borrara del corazón de quienes nos rodean...

Aprendamos que el abrazar, el besar y el reír son cosas que nadie puede comprar y mucho menos vender ... Estas fechas son de cosas realmente valiosas, cosas que no se compran con dinero. Rec era que esta celebración inició en un pesebre con una estrella, muchos amigos y una nueva vida...

Eso significa que estás fechas son una nueva oportunidad para todos.

Feliz Navidad y sobre todo... Mucho amor.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Huellas... en el alma

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhaiwkAaSGHAYCd4gqjob8zBjohPlykbpX7yhMUsF_VmfuKeJ-ByzWrtTQ1Gk8OkPiI277By4DFepV4qYNsSBYMZFpkchokGIlHjgHX2rg2qqjN1x3DGYT9MbKSqul8NiwNYsA4HEDqp_U/s640/MP+delaweb+huellas+en+la+arena.jpg

La nostalgia llega a nuestros corazones en estas fechas, en ocasiones porque recordamos momentos de la infancia, en otras por personas que ya no caminan con nosotros, incluso nos ponemos a pensar en las cosas que quisimos hacer, pero que muchas veces no hicimos. Y dentro de todas las cosas, lo que más melancólicos nos pone por estas fechas, es pensar en las huellas que tenemos y en las huellas que dejamos.

Son muchos los que han pasado por nuestras vidas y entre más hayamos vivido (Y no necesariamente en tiempo, sino en vivencias), seguramente muchas más personas habrán cruzado su camino con el nuestro... y todas, aunque no queramos aceptarlo, de una u otra manera dejaron una huella marcada en nuestra alma, muchas serán recuerdos dolorosos, daños y marcas imborrables que tratamos de disimular con el paso de los años... otras serán marcas muy felices, recuerdos que al venir a nuestra mente dejarán salir una lagrima de nostalgia por lo bello...

Esas huellas, esos recuerdos maravillosos o tristes, de una u otra forma han forjado nuestro carácter y son las que nos impulsan cada día a seguir el camino... si son marcas negativas, deben impulsarnos a mostrar que podemos crecer, superando los embates del camino de la vida... si son recuerdos positivos de aquellos que amamos y nos dieron lo mejor de sus vidas, eso nos impulsará a ser mejores, para que donde estén su corazón se llene de orgullo por nosotros.

Habrán personas cuyos recuerdos tengan cosas buenas y cosas dolorosas para nuestras vidas, momentos de dualidad al pensar en el pasado, pues no sabremos si rememorarlos con amor o con un poco de coraje... lo cierto es que lo mejor, por nuestro propio bienestar, será recordar los detalles y momentos felices... 

Sin embargo, algo que sin duda nos recorre el pensamiento es reflexionar sobre las huellas que hemos dejado, quien en nuestra ausencia nos recordará con amor, con nostalgía... cuales son los corazones que realmente hemos marcado y sentirán nuestra ausencia como "una daga que ha desdenes te mata..." 

Esto nos marca al punto, que el solo pensar que alguien nos odie, que alguien que cruzo su camino por el nuestro, no pueda tener un buen recuerdo... que buscamos la manera de volver a su camino para cambiar su pensamiento... aun así olvidamos, con pesar para nosotros, que la realidad es que en este camino, al igual que cuando vas por el centro, son muchos los que se cruzan contigo; pero esto no quiere decir que vayan a ser trascendentales o que tú lo vayas a ser para ellos... fuiste y fueron solo un tranceunte más...

Debemos recordar que nuestra vida solamente marcara el corazón y el alma de aquellos no son solamente unos meros conocidos, que para dejar huella en el corazón de alguien debo arriesgarme y permitir que esa persona también deje una huella en mi corazón... solo cuando estamos dispuestos a compartir nuestro camino... podremos marcar el corazón de quien lo comparte...

Pero como todo, el riesgo es que al final esa persona también marque tu alma... lo importante, saber elegir con quien quieres compartir tu camino (amigos, familia, pareja) y no perder los trascendentales, por los pasajeros que nos pueden distraer.

Para dejar huellas en el alma, hay que permitir que otros dejen huella... aunque pueda ser muy doloroso...