lunes, 10 de agosto de 2026

¿Convicción en lo que no se ve?

 


Estas últimas semanas han sido bastante duras. Quizá como muchas de las que todos hemos atravesado: de esas que te dejan sin aliento, sin lágrimas y con una profunda sensación de impotencia y desesperanza. De esas en las que piensas: «Solo falta que me orine un perro… ¡Chite, perro, chite!».

En cada intento por buscar una salida, no solo parecía que las puertas se me cerraban en la cara; en lugar de encontrar un oasis en medio del desierto, me topaba con espejismos que me hundían aún más en el desespero.

Noches enteras sin descanso buscando un porqué. Al mejor estilo latinoamericano, repasaba en mi mente: «¿En qué momento maté a un cura u oriné una iglesia?». Pero la única respuesta era un silencio absurdo; no un silencio de paz, sino el de quien ya ni tiene fuerzas para seguir llorando.

Fue entonces cuando vino a mí aquel texto sagrado: «La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». Y surgió de inmediato la duda: ¿no es esto acaso una locura? ¿Tener certeza de lo que no existe? ¿Tener convicción de lo que no está?

Y sí. Resulta que ese es el secreto.

El secreto para sostenerme en medio de la tormenta, para no rendirme, para seguir de pie y no bajar la guardia. Mantener la mirada en alto, consciente de que, aunque mis sentidos no hallen un motivo para seguir luchando, la razón vive en la simple convicción de que todo va a mejorar.

Como escribí alguna vez, estos periodos de sequía e intenso verano nos recuerdan que no siempre ha sido así y que esto también pasará. No se trata de una fe ciega en algo imposible, sino de la certeza de que todo cambia: a veces nada el pato y a veces ni agua bebe.

Tampoco es vivir con un positivismo incoherente, sino tener la lucidez de entender que, si hoy cruzamos un desierto, más adelante en este mismo camino nos espera un oasis para descansar, recobrar fuerzas y seguir creciendo. Sí, hoy estamos en medio de la sombra, pero el amanecer es inevitable. Solo hace falta no desistir, persistir, mantenerse firmes y aprender de esta travesía.

No es fácil; la mente nos juega malas pasadas en los momentos más oscuros. Pero si lo analizamos con cabeza fría, ya hemos sobrevivido a otros desiertos y también hemos disfrutado de maravillosos oasis que a veces olvidamos. Por eso he decidido aferrarme a la convicción de aquello que hoy no veo, pero que sé que existe porque ya lo he conocido.

Levántate. No te dejes arrastrar por lo que la angustia y tus sentidos te dictan hoy. Recuerda que toda noche trae consigo su amanecer; a veces la penumbra se alarga un poco más, pero la luz siempre termina por llegar.

Por lo menos, así lo he vivido yo.


jueves, 5 de febrero de 2026

Ira e intenso dolor

 



Hace algunos en años, en esta tierra del sagrado corazón existía un atenuante para los crímenes pasionales. Los maridos engañados no solo podían atentar contra la vida de sus parejas, sino contra la vida de sus “amantes” y disminuir su culpa ante los jueces, promulgando la excusa de que su comportamiento había sido mediado por un dolor intenso en su ser que los llevaba a un estado de ira incontrolable e irracional, donde le hacían daño al ser que juraban amar.

Con el pasar de los años este atenuante ha sido incluso usado de burla hasta su declaración de inexequible, pues alguna vez cuentan las historias fue usado como excusa por un anciano; que al verse pisado por otro, utilizó su bastón como arma letal. Al estar ante su juez, simplemente expreso que el dolor generado por el pisón lo llevó a un estado de ira incontrolable donde utilizó su bastón cómo un arma mortal, contra el responsable de su dolor.

Sin embargo, esta es la hora donde muchos utilizan diversas excusas frente al motivante de sus acciones. Muchos culpan su historia, otros sus adicciones y otros a otros. Siempre será posible, en una vida centrada en el orgullo y el ego buscar quien pueda ser el responsable de lo inadecuado que hagamos…. Mi historia, mi pasado, mis padres, el estado, “la mujer que tu me diste” al mejor estilo de Adán.

Pero bajar la cabeza y tener capacidad de aceptar que el error fue mio, solo mio, que fue mi decisión. Que absolutamente nada externo es responsable, que todo lo que hago esta siempre bajo mi control, requiere humildad. Reconocer que son mis decisiones, que lo que realmente le hace daño a mi ser no viene de afuera, sino que esta mi corazón, requiere decisión de cambio de enfrentar la vida.

Dejar de ser una víctima, dejar de ser un sujeto pasivo de mi realidad, para aceptar que yo soy el actor principal. Y que todo lo puedo cambiar, siempre que en mi corazón esté la decisión.  Porqué como dijo el carpintero de galilea: “lo que hace impuro al hombre, no es lo que entra en él, es lo que sale de su corazón” nadie hace nada, que primero no haya estado en su corazón.

El primer paso para cambiar es aceptar que toda acción u omisión es solo una decisión mía. Culpar mis vicios o mis emociones de mis acciones es solo una forma de mantener intacto mi ego, para buscar siempre que sea otro el responsable, y yo, solo una victima del mundo… bueno, por lo menos así lo entiendo yo.

El día que dejemos de buscar culpables de cada acción y tengamos la humildad para reconocer que mi vida es solo fruto de mis decisiones, que si dañamos a otros fue nuestra responsabilidad, tendremos la capacidad de transformar nuestras vidas y empezaremos un camino donde no seremos victimas o victimarios, sino seres en proceso de transformación, dueños de nuestra realidad.


lunes, 27 de octubre de 2025

¿Deciones?


    Una tarde de sábado, cuando ostentaba poco más de 20 años y en la que me dirigía a un paseo de finca con un grupo de amigos, en el automóvil que nos conducía a nuestro destino tuve el gusto de escuchar por primera vez al que se convertiría en uno de mis artistas favoritos, Rubén Blades, la primera canción que escuché de él fue “Decisiones”, dejándome atónito por lo profundo y al mismo tiempo simple de su mensaje.

    Creo conveniente aclarar que, a pesar de ser un ferviente Caleño, amante de este bello terruño, capital mundial de la “Salsa”. Era hasta ese momento poco o nada lo que este insigne ritmo musical me atrajo. Siempre me centre en otros ritmos de un origen más anglosajón.

    Pero esa canción me dejó inmerso en una profunda reflexión, que incluso en la actualidad logra confrontarme. En ocasiones he querido evadir la responsabilidad frente a mis acciones o frente a las consecuencias de ellas y es entonces donde viene a mi memoria esa canción. A partir de ella he buscado enmarcar lo que, a pesar de muchos de mis hechos o desechos, he querido considerar el punto crítico y fundamental en la vida: las decisiones.

    Han sido muchas las ocasiones, donde diversos debates sobre la vida, sobre los valores, la felicidad o éxito, he sido un férreo defensor de que todo, absolutamente todo, depende única y exclusivamente de nuestras DECISIONES. Incluso, que si hoy somos infelices, es simplemente porque no tomamos la decisión de ser felices. Qué el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe a bueno.

    Pero, en otras tantas ocasiones de la vida, me he visto a mi escudándome tras “factores” fuera de mi control, dependencias o inmutables. Olvidando con el mayor de los cinismos cuantas veces he señalado a otros, por evadir su responsabilidad y decidir simplemente no cambiar su realidad.

    Y ahora, retomando esta reflexión, me dio cuenta de que a veces simplemente tomamos el camino más fácil y rápido para no aceptar la responsabilidad sobre nuestras vidas, siempre será mucho más cómoda la vida y menos pesada la carga de la culpa, si mis acciones no son mías, sino que soy una simple víctima de las circunstancias.

    Pero nadie que haya seguido el camino fácil a logrado realmente algo significativo y trascendental, para sí o para los demás. Y es por eso, que recordando la historia cantada por este juglar de la Salsa; cada paso, cada situación de la vida, cada experiencia, cada camino que se ha tomado, es solo el resultado de una decisión. Una decisión consciente o inconsciente, si lo quieres ver de esa forma. Pero una decisión que te llevará al éxito “en la segunda del noveno” o al fracaso “pito, choque y la pregunta”.

    Porque la vida son decisiones, el camino que tenemos frente a nosotros siempre nos invitará tomar una decisión y cuando lo aprendemos y lo aceptamos, tenemos dos posibilidades frente a cada decisión, será la certera y la felicidad; o será la equivocada y por tanto un aprendizaje, una experiencia.

    Yo ya me cansé de vivir una vida dependiente de otros, llámense personas o cosas. Hoy decido empezar a llevar una vida centrada en mis decisiones, las mías, que me enseñen o me brinden el éxito. Al fin y al cabo, las que me enseñan hoy, mañana me llevarán al éxito.

Por lo menos, así lo veo yo.

 


miércoles, 1 de octubre de 2025

Esclavos de nuestras libertades..

 


Hace varios días vengo con la idea  de este  post en mi cabeza. Y es que, como quizá le ha ocurrido a muchos, hace algunos años en la busqueda de ejercer y hacer valer mi libertad, mi libre albedrio y mis decisiones, terminé encandenado a algo que me ha generado más destruccion  que beneficio. En esa busqueda de mostrar mi diferenia y mi autonomía terminé bajo el yugo de algo que me fue consumiendo con el tiempo.

Y es que en esa reveldía de las edades tempranas, son muchas las ocasiones en las que no esccuchamos a nadie, en las que por demostrar que "nuestro corazón no paga renta" nos embarcamos por caminos en los cuales el destino indefectiblemente será la soledad y el miedo. Pensamos que el declararnos independientes e ingobernables nos va a conducir sin escalas al sueño del éxito, pero el primer tramo que recorremos en esa autopista al infierno, es decir adios a la humildad y abrazarnos a la soberbia que luego se encagará de consumirnos.

Nos distanciamos, cortamos lazos con todos los que nos rodean, para no dependerde nadie, para que nadie nos gobierne, porque nuestra vida es nuestra y solo nosotros sabemos lo que nos conviene y no nos conviene... pero lo que olvidamos es que al dejar de depender de otros, al no generar arraigos con nadie, no solo nos iremos quedando solos, sino que ineludiblemente iremos generando dependencias con cosas, con lugares y con vicios mediante los cuales nos iremos destruyendo poco a poco, sin prisa, sin afan pero con efetividad.

Y esa soberbia a la cual nos abrazamos para dejar atras la humildad, que nos podia conducir a la dependencia, primero nos hará enseguecer con el brillo de nuestras capacidades, para luego enterrarnos en el juicio constante por nuestras inapacidades, recalcando a cada paso los errores del camino, solo con un proposito, que nos aferremos cada vez más a todo aquiello que nos aleja de la realidad, para no sentir la carga de nuestros fracasos.

Y es así, como al final del camino nos encontramos a las puertas del infierno, anhelando la muerte, para no seguir cargando con el peso de nuestras frustaciones y fracasos, dependientes de cosas, de lugares y de vicios en los cuales encontramos un poco de sociego, ante tanta culpa y desprecio que cargamos a cuestas por los daños, por los años, por la soledad por lo perdido, por lo abandonado.

Pero incluso, estando a las puertas del infierno y llenos de temor ante la vida, todavía se puede dar la media vuelta, cambiar nuestro rumbo y liberarnos de todo aquello que nos ata. Aunque no es facil, requiere la humildad de aceptar que no somos perfectos, que cometemos errores y que necesitamos de los demás para daarle un buen rumbo a nuestra vida.

Requiere amor, porque lo unico que nos dará la fuerza para enfrentar los temores es el amor. Nada puede con el miedo, más que el amor, porque el amor nos enseña a renunciar al egoismo y la soberbia, el amor nos enseña que no hay que ser perfectos para tener valor y que a pesar de los tropiezos y fracasos, cada dia es una opotunidad para cambiar y darle un buen rumbo a nuestras vidas.

Y lo más complejo, requiere la decisión de cambiar, sin mirar atras, sin buscar escapes, sino con el tesón para enfrentar cada cosa que la vida te depare. La decisión de perdonarte y seguir, entender que eres humanno, y que no importa cuanto consejo sabio hayas reecibido, tienes derreho a equivocarte. Toma tiempo, no es facil soltar cadenas  que ya hicieron marcas imborrables en nuestro cuerpo y en nuestra alma. Pero así mismo, como nos fuimos encadenando poco a poco, poco a poco nos iremos liberando, siempre que aceptemos con humildad la orientación que con amor nos dan quienes no pierden la esperanza de vernos renacer de nuestras cenizas.

sábado, 7 de junio de 2025

Un regalo de vida!

 


Hace algunos meses, por errores y malas decisiones me encontraba en una de las etapas más oscuras de mi vida, en muchos momentos sentí que muy difícilmente encontraría una salida, me consideraba la principal causa de mis problemas al sentir que en lugar de tomar las decisiones adecuadas seguía un camino destinado a la destrucción; y en ese momento, como dice la canción cuando sentía que estaba a punto de estrellarme Dios trajo consigo un ángel a salvarme.


En esa etapa de mi vida había perdido la fe en todo y especialmente en mí, en ser capaz de enfrentar las cadenas que me ataban, incluso de ser capaz de cambiar el rumbo de mi vida. Y en esa etapa tan oscura no solo me sentía solo, sino que me distanciaba de todo incluso de quienes mantenían la fe en mí. Y fue así como Dios trajo a mi vida un regalo, un regalo de vida, un ser maravilloso que me mostro que yo sí tenía valor.

En ese oscuro momento de mi vida llegó un ser maravilloso, hermosa en todo el sentido de la palabra: un corazón lleno de amor, de compasión, de ternura y sobre todo de humildad. Una humildad que me recordó que todos somos humanos y fallamos, pero el cometer errores no define nuestra vida. Un ser que me recordó lo que era sonreír, sentirse completo.

Ella y sus maravillosos ojos verdes, que parecían iluminarse cada vez que nos encontrábamos, me mostraron que yo si tenía valor, que mis errores y mis falencias no me definían. Que debajo de todo ese polvo del camino, de todo ese barro y suciedad existía un ser que merecía ser amado y valorado.
Ella, con su figura hermosa, con su mágica sonrisa, despertó en mi el deseo de ser mejor y me mostro que el amor si existe, que no importaban los 500 desamores que había vivido. Ella me mostro que, si me podía enamorar, que yo no era malo, que simplemente era un ser humano… con su humildad me recordó que la vida todavía me deparaba cosas maravillosas y la primera, de ese nuevo camino era ella.

Hoy después de 19 meses de caminar juntos, de crecer, de cometer errores y corregirlos, me doy cuenta cada día más que el amor si existe, que siempre hay alguien que, sin importar los errores y las caídas nos dará el valor para volver a empezar. Ella me mostro que siempre podemos ser amados, respetados, pero sobre todo, que siempre existe alguien que con amor y empatía nos puede mostrar como ser mejores cada día.

Yo solo quiero que, como mis padres, cada día que pase nos amemos más. Que jamás pierda la fe y la confianza que me ha brindado cada día, así como valorar el que cada día podré ser mejor. Pero yo, trabajaré cada día porque ella sepa que nada, absolutamente nada, es más importante para mi que llenar su vida de amor y su rostro de sonrisas, para que sus ojos y sus sonrisas iluminen mi camino… ella es mi regalo de vida.

Para ti, con todo mi amor.


lunes, 1 de abril de 2024

¡Hasta la muerte le sabe a bueno!


    Desde las horas tempranas de mi infancia, cada que me pasaba algo por culpa de mi espíritu aventurero y llegaba hecho un mar de lágrimas a los pies de mis progenitores, mi padre me recordaba ese viejo y conocido refránel que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe a bueno” recordándome con esta frase, que el riesgo me había sido anunciado con anticipación y aun así yo quise seguir adelante.

    Disertando un poco frente a los elementos de esta píldora de sabiduría ancestral y en relación con los comportamientos típicos de las personas, llegué a la conclusión que no existe comportamiento más autodestructivo, pero al mismo tiempo más apropiado por las personas que el resentimiento. Y es que, aunque en últimas, las consecuencias de esta actitud y decisión terminen por afectar mi vida, mi salud y por supuesto mi felicidad, la gran mayoría de las personas deciden encadenarse a esta decisión, con la misma coherencia que tendría encadenarse a las vías del ferrocarril y esperar a que su llegada nos arrase.

    Todos los medios, las novelas, los programas y hasta las historietas cómicas o en la actualidad los mangas, de una u otra forma tratan de mostrar que la decisión de guardar “resentimiento” no solo es natural, sino lógico, necesaria y casi obligatorio para vivir; sin mostrar como esa decisión es un encadenamiento que nos deja aferrados a un pasado doloroso, dañino, destructivo y que poco a poco nos consume, hasta el punto de acabar con nuestras esperanzas, sueños y deseos, dejándonos solo con el dolor, la rabia, la frustración, la impotencia y el deseo de revancha.

    Al mejor estilo de aquella frase del guagua del ocho y parafraseándola un poco “el resentimiento nunca es bueno, mata el alma y la envenena. Pero sin importar lo que esto representa y al mejor estilo de cualquier justiciero de la televisión, vamos por la vida almacenando resentimientos contra todo y contra todos, contra el conductor que se nos cerró, contra el mesero que nos ignoró, contra el amigo que nos traiciono, contra la pareja que nos falló, contra los padres que nos abandonaron o contra el universo que nos dio la espalda. Y terminamos con múltiples cadenas que nos amarran a múltiples pasados dolorosos, dañinos y consumidores.

    El mantener estas cadenas de resentimiento es únicamente nuestra decisión: dejar de soñar, de sentir, de amar, de vivir y de ver con esperanza el porvenir; o soltar todas esas heridas y dolores, para poder ver como en el horizonte nace un nuevo día, de oportunidades y regalos que no hemos disfrutado, por quedarnos aferrados al pasado de dolor. Son dos simples caminos, perdonar, dejar atrás y seguir o aferrarnos a las heridas, penas y dolores. Tú verás, el que por su gusto muere… por lo menos eso he aprendido yo.