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miércoles, 2 de enero de 2019

Línea de salida




Hemos terminado un año, algunos con más dificultades y problemas que otros, pero llegamos. Quizá golpeados, cansados y seguramente desmotivados y desesperanzados. Algunos llegamos a rastras, con heridas por el cuerpo y con la perdida de toda pasión. Y ahora que estamos en este punto, en la línea de partida, es importante pensar como queremos iniciar de nuevo esta vuelta al sol.

Es iluso creer que podemos iniciar el año ignorando los golpes, las tristezas o las derrotas del año anterior. Estamos en la línea de partida con vendas, cojeando y con los músculos adoloridos. Algunos tenemos la botella de agua casi vacía para iniciar este nuevo recorrido, esta nueva maratón, pero eso no es una excusa para empezar derrotados y desconsolados.

Logramos terminar un año difícil, llegamos aquí, donde estamos con fuerza, con lucha, superando dificultades y solucionando entuertos. Eso se llama experiencia, aprendizajes y conocimientos, factores esenciales para este año que comenzamos. Todas esas cicatrices, todo ese polvo que hemos acumulado de experiencia son necesarios para este nuevo camino que emprendemos.

Ahora lo importantes es iniciar esta nueva maratón con inteligencia, tener claros cuales son los hábitos que necesitamos desarrollar para alcanzar el éxito, cuales son los que debemos dejar atrás porque nos pueden detener y sobre todo, es momento de soltar las cargas que traemos, esas cargas de tristezas, de odios, de amarguras, esas cargas nos hacen lento el camino y nos cierran los ojos para ver el camino. Debemos iniciar libres de eso y con pasión. Con mucha pasión por todo lo que queremos alcanzar.

Debemos plantearnos metas, retadoras y alcanzables, debemos elegir bien los compañeros de carrera, esos que serán nuestro compañía y apoyo para superar las vicisitudes de la maratón que estamos por iniciar. Y esta decisión es fundamental, porque hay quienes nos pueden hacer fácil el camino y quienes nos pueden entorpecer el caminar.

Y sobre todo, debemos tomarnos el tiempo para arrancar, medir el viento, revisar el equipo, ajustarnos los zapatos y con la mirada puesta en nuestra meta empezar la marcha. Con paso firme, seguro, determinante. Son muchas las heridas, son muchos los aprendizajes y las vendas que tenemos, pero esa son las herramientas que tenemos para enfrentar este camino que iniciamos.

Así que mi querido amigo, ten claro que este camino que inicias no será fácil, no será una vereda tropical… será un camino duro, lleno de espinas y piedras, de dificultades, de aprendizajes, de retos y oportunidades. De ti depende enfrentarlos cada día, con la mirada apasionada por la meta que quieres alcanzar.

Por eso te deseo que tengas un excelente año, igual a la medida de tu fuerza, de tu disciplina y de tu entereza. El mio se que será complejo, pero ya me estoy preparando para enfrentarlo.

Feliz año 2019.


Fuente imagen: http://estudiandoconstruccion.blogspot.com/2011/04/iniciando-un-nuevo-camino.html

jueves, 12 de octubre de 2017

Desintoxícate!!!


Siempre me ha llamado la atención lo atractivo que resultan las cosas tóxicas o dañinas, en los alimentos todo lo que hace daño, consume nuestros órganos o acaba con nuestra salud, termina siendo completamente dañino. El dulce, la grasa, el café, el alcohol… terminan siendo tan dañinos para nuestro organismo, pero ese componente autodestructivo que tenemos los seres humanos nos hace ceder ante sus perjudiciales encantos.

Lo más grave no es dejarnos llevar, es tratar de desintoxicar el organismo, este termina siendo un proceso lento, doloroso y a veces acompañado de ese tenebroso “síndrome de abstinencia” que en muchos de los casos nos lleva nuevamente a caer en la tentación. Es difícil decir cuál es el mejor mecanismo para limpiar el organismo, pero lo cierto es que es fundamental y necesario para tener una cómoda y satisfactoria vida.

Sin embargo, y en esta disertación sobre la desintoxicación, no voy a centrarme en los alimentos o los vicios, voy a hablar de algo mucha más tóxico, destructivo y atractivo, las personas tóxicas. Es mucho lo que se ve frente al tema y se escucha en frases de superación sobre alejarse de las personas tóxicas, de las que expelen veneno, rabia o amargura; pero de esas personas no es difícil alejarse.

Las personas más tóxicas y peligrosas son las que más atractivo nos generan, esas que al igual que una droga se van haciendo “necesarias” en nuestra vida, pero que poco a poco nos van consumiendo, nos van haciendo desaparecer y nos hacen olvidar quienes somos, que queremos y nuestros sueños. A veces pensamos que estamos bien, que son personas valiosas; pero si al terminar el día ves en tu corazón y solo sientes un vacío que te consume… muy seguramente te estas rodeando de personas tóxicas.

Es falso que que las personas tóxicas sean fáciles de identificar, que sean totalmente reconocibles, su actuación es como el de cualquier droga, se van haciendo necesarias en nuestras vidas, sin darnos cuenta ya no podemos vivir si no las tenemos, sentimos que la vida pierde significado sino están, pero a medida que el tiempo va pasando, cada vez es más difícil reconocerme en el espejo, cada vez tengo acciones que jamás habría hecho; y el vacío del corazón es tan profundo que hasta caminar se vuelve algo totalmente desalentador.

Las personas valiosas son las que nos retan, las que nos invitan a ser mejores, las que nos obligan a mejorar por nosotros, las que nos enseñan que no debemos depender de nadie; que tenemos que lograr las cosas por nosotros mismos; aquellas que nos enseñan a no ser conformistas.

Esas son las personas que valen la pena en nuestras vidas, las que no siempre nos dicen las cosas que queremos oír, pero en definitiva lo que necesitamos escuchar. Las que no se conforman con vernos bien, las que nos quieren ver mejor, pero sobre todo, las que nos enseñan que en la vida debemos aprender a crecer y alcanzar nuestros sueños, no por ellos o por otros, sino por nosotros.

Esas son las personas que debemos de buscar, y a diferencia de lo que pueden ser los alimentos u otras sustancias tóxicas, de las personas lo más conveniente es hacer cortes radicales, va a ser doloroso; ten por seguro que caerás en el síndrome de abstinencia, pero lo mejor que puedes hacer por ti, por tu vida, por tu felicidad y por tus sueños, es alejarte completamente de aquellos que solo traen toxinas a tu vida.

La decisión es tuya, yo por lo pronto he empezado el camino de identificar mis amistades psicoactivas para empezar a desintoxicarme y retomar la ruta que la vida y mis sueños siempre han querido para mí.


Ojalá hagas lo mismo.


Fuente imagen: http://wallup.net/gas-masks-abstract-radioactive/

miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Llegando al final?


Uno de los momentos tristes en cualquier historia es ir llegando al final, cuando estamos leyendo un libro o cuando estamos viendo una película y se acerca esa terrible expresión “Fin” nuestro corazón se acelera, nuestra respiración se vuelve jadeante, incluso nuestras pupilas se dilatan. Nada nos causa más frustración y tristeza que ver que el final de algo llega.

Siempre creemos, como en aquella película de la infancia, que las buenas historias no tienen fin, que son una historia sin fin… o que como en los cuentos de hadas, terminará con esa idílica expresión “Y vivieron felices, por siempre” pero a veces las películas, los libros y las historias tienen esa terrorífica expresión… final.

Algunos dirán que es nuestra concepción de eternidad, otros que es algo cultural, pero lo cierto es que en nuestro corazón no hay nada más difícil de aceptar que, a veces, querámoslo o no, las cosas tienen un final. Los más optimistas tratan de ocultar sus sentimientos con expresiones como “el final de algo, solo es el comienzo de otra cosa”, pero la verdad creo que solo es una forma de ilusionarse con nuevos inicios… porque a veces un final es solo eso, un final.

En ocasiones, llegas al final del camino, no hay nada más, solo un final. Llegas a la pasta de ese libro, de esa maravillosa historia que te emocionó, te dio alegrías, te dio tristezas, te hizo llenar de emociones y no quieres que termine… deseas con fervor que el escritor le agregue unos capítulos más, luchas con todas tus fuerzas para que no termine… procuras leer más despacio simplemente quieres que no termine, no quieres aceptar que eso se acerca.

Te aferras con todas tus fuerzas y esperanzas para que se mantenga, para que la historia no termine, para que al igual que una serie de televisión los escritores agreguen unos capítulos más, pero quieras o no aceptarlo a veces es el final.

Tratas con fervor de volver a leer el libro, pero pareciera que ese libro ya no quisiera ser leído por ti, te esfuerzas porque las emociones que sentías vuelvan a nacer, pero ese libro lo único que quiere es que haya otro que lea su historia, lo dejas en un anaquel para ver si en algún momento los sueños y deseos de ser leído por ti vuelvan a surgir… pero simplemente ya lo terminaste, bien o mal, apurado o distraído, con emoción o con un poco de desdén, ya simplemente ese libro necesita ser leído por alguien más.

Y en ese momento te das cuenta que ese libro, que esa historia se marco, que aunque quieras iniciar un nuevo libro, ya no es igual. Anhelas que se pudiera volver a leer, deseas regresar el tiempo y que la magia que alguna vez tuviste volviera a nacer, pero ya no puedes hacer nada… el tiempo pasó y esa historia llegó a su fin.

Y te das cuenta que en algunos momentos la solución no es leer otro libro o ver otra historia, a veces lo único que te queda es escribir tu propio libro, crear tu propia historia, porque buscar otra, solo te va a llenar de un vacío terrible al darte cuenta que no es tan bueno como el anterior… que ese, el cual terminaste a regañadientes, no tiene remplazo.

Y entonces es el momento de quedarte en el borde del camino, porque ya no hoy más para donde avanzar, llegaste simplemente al final del camino, es simplemente el momento de sentarte y esperar que la vida continúe… quizá, si estas de buenas, haya una secuela de la historia, una segunda parte, pero tu simplemente no eres el escritor… en ocasiones dicen que las buenas historias tienen segundas partes… a veces los caminos continúan, otras simplemente te toca aceptar quedarte con el recuerdo de la historia.

Aceptar que quizá ya llegaste al final del camino, pero no siempre la solución es buscar un nuevo camino, a veces es bueno simplemente quedarse al borde y acampar, mirando hacia atrás recordando lo maravilloso que fue el camino y que no quieren avanzar más.

Aceptar el final, darse cuenta que no significa un inicio, solo significa eso, el final… ahí solo queda abrazar los recuerdos y dejar que el libro quede en manos de alguien más, esperando que a diferencia tuya, abrace mejor la historia de lo que tú lo hiciste… y tener claro que cuando regalas un libro, ya no tienes dominio sobre él, ya lo diste… es más dañino tratar de leer unas páginas cuando ya no es tuyo.


Así que con el dolor de mi alma, hoy estoy aceptando que esta historia, que este maravilloso libro llegó a su final… solo me queda esperar que su autor quiera continuar la historia y, sino es así, empezar a escribir el mio, teniendo siempre el maravilloso recuerdo de esa historia, de ese libro que tantas alegrías me dio y tantas enseñanzas me dejo… por lo menos de mi parte no pienso empezar otro.

Fuente de imagen: https://mejorvendedor.files.wordpress.com/2013/08/vida-despues-de-la-muerte.jpg