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sábado, 3 de agosto de 2019

Insatisfacción desoladora




Hay momentos de nuestra vida donde como diría el poeta “solo abrojos nuestra planta pisa” donde cada paso que damos parece llevarnos cada vez más a un abismo del cual creemos no encontrar salida. Donde todo es solo oscuridad y tristezas, pero la fuerza y la esperanza nos ayuda a superarlos y salir de ellos.

Y otros momentos donde la vida nos sonríe, donde cada paso que damos nos ayuda a crecer y superar las dificultades. Donde cada decisión, cada acción son un camino al éxito que siempre hemos querido. Sin embargo, por extraño que parezca, a veces en ese camino de rosas se oscurece nuestro corazón.

Es sumamente extraño como caminando en ese camino donde deberíamos sentirnos completos y triunfadores, sentimos un vacío existencia, algo nos falta, nos sentimos todavía incompletos… es una insatisfacción desoladora, queremos más y no sabemos que es lo que queremos. Y buscamos como llenar ese vacío con lo que creemos que nos puede llenar.

Recurrimos a las pasiones, los vicios, los espacios superficiales donde al estar rodeados obligatoriamente tenemos que sonreír, donde obligatoriamente tenemos que mantener una careta de felicidad, pero por dentro solo encontramos una vacuidad que jamás se logra satisfacer.

No importa que tengamos el éxito profesional o laboral que deseamos, que incluso tengamos el dinero que nos sustente nuestras necesidades y gustos, algo hace falta, algo no nos permite sonreír con honestidad. Al mejor estilo de Garrick, nos pintamos una sonrisa pero en nuestro interior solo hay una desolación abrumadora que no logramos sanar.

Buscamos la soledad, los espacios donde nos podamos sentar aislados para alimentar esa desolación con nuestro constante pensamiento, y nada, absolutamente nada nos llena de felicidad. Y las pasiones que usamos como placebo, para superarla, solo logran incrementar más ese vacío existencia.

Pero ese no es el camino, entre más nos llenemos de superficialidades y placebos, solo estamos empeorando la situación. Es entonces donde en lugar de pensar en las ausencias y carencias, debemos voltear la mirada a todo lo maravilloso que nos rodea. A todas las bendiciones que la vida nos está otorgando.

La solución es cambiar nuestra actitud infantil de exigir y empezar a agradecer, agradecer a Dios, a la vida, al universo… a quienes nos aman, a quienes nos acompañan para darnos su amor, por caminar sobre este mundo tomados de la mano. Dejar de pensar en la vacuidad y pensar en todo lo que tenemos, en todo lo que esta a nuestro alrededor, no dar el espacio a que en ese camino de distracción perdamos eso que teníamos por pensar en lo que no tenemos.

Como solía decir el gran Facundo Cabral, no estas deprimido, estas distraído, distraído de la vida que te rodea, de la naturaleza, del amor, de las personas que te aman… de las cosas maravillosas y estás prestando atención a un vacío inexplicable, porque es solo eso, un espacio que será llenado cuando dejes de mirarlo y te concentres en lo mucho que tienes.

Solo entonces te darás cuenta de que ese gran cráter en tu existencia emocional se cerrará con la llenura de tu gratitud.

Por lo menos así lo veo yo.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Un regalo




Estamos a unos días de mi onomástico, ya van a ser 38 primaveras de haber abierto por primera vez los ojos en este plano de la vida. Estas fechas están llenas de sueños, metas para el año venidero, evaluaciones de lo realizado en pasado y expectativas por quienes serán los corazones que compartirán esta fecha tan especial con nosotros.

Y entre todo lo que se piensa y se evalúa, por superficial que parezca, son los regalos que nos han dado a lo largo de los años donde nos detenemos un poco más. ¿Quién me ha dado regalo de cumpleaños? ¿cuál ha sido el más transcendental, el mejor, el más recordado, el que más duró? Y entre tanta pendejada que se viene a la cabeza, entre tantas ideas que van y vienen, llegué a una conclusión. El mejor regalo que la vida me ha otorgado fue mi padre.

En las primeras horas de mi infancia recuerdo siempre sus consejos, sus historias, aquellas que me llenaron de recuerdos sobre batallas de la antigüedad, de reyes malditos, de repartos del mundo y incluso de parvadas de palomas. Cuanto hablaba de Pitágoras, de Platón, de Sócrates y Thales, cuando discutíamos sobre el “cogito ergo sum” o el “vini vidi vici” de Julio Cesar.

Están en mi memoria las vacaciones a su lado trabajando, hasta que el cuerpo aguante porque “hay que terminar” y todo debe quedar bien hecho. Las largas a caminatas con destino. Las sentadas tomar “vitamina S” o las tardes de escuela donde al tomar mi descanso en se encontraba sentado en “asofamilia”.

Ha sido mi guía, mi inspiración, mi consejero, mi ejemplo. Sus palabras me ayudaron a no caer en más vicios, a superar los momentos de necesidad. A buscar siempre ser el mejor en lo que hago. A trabajar con entrega y sobre todo a estudiar.

No se que me depare la vida, no se cuentos retos, cuantas aflicciones o cuantas metas por superar, solo se que sus consejos, sus palabras y su ejemplo serán siempre la guía para tomar los mejores caminos que emprendamos.

Cierto, he cometido muchos errores. Pero cada que lo evalúo encuentro sin muchas sorpresas que siempre fueron aquellas decisiones que no contemplaron sus consejos y que cuando lograba supera las aflicciones, estaba de base sus consejos.

No creo realmente algún día tener su sabiduría o su fuerza de voluntad para soportar las tentaciones y superar las dificultades, no creo nunca llegar a ser una pequeña sobre como padre, de lo que el lo ha sido, tanto como padre, como abuelo. Pero solo espero que la vida me permita verlo siempre sonreír, por lo menos por muchos cumpleaños más.

Solo me resta decirle a la vida, gracias por ese maravilloso regalo, gracias por mi padre.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Empezando el camino


Una de las acciones más difíciles de aprender es que debes seguir el camino, generalmente nos quedamos pegados al pasado y en especial cuando sentimos un alto grado de culpabilidad consideramos que debemos aferrarnos al pasado, no lo soltamos y lo vemos como una forma de castigarnos por los errores cometidos.

Mantenemos el frustrante sueño de que quizá, si las personas que lastimamos nos ven sufrir y que hemos cambiado, tomarán la decisión de volver a nosotros para mostrar que realmente estamos preparados y hemos aprendido, para mostrarles que los amamos, que los errores del pasado sólo fueron estupideces que hicimos en medio de una obnubílante idiotez.

Pero no importa las lágrimas que derramemos, no importan los pesares que vivamos, las depresiones en las que caigamos o lo suicidas que nos podamos sentir algunas veces, cuando la vida te dio una oportunidad y la dejaste pasar, ni reuniendo las esferas del dragón de “Namekusei” lograras que vuelva atrás.

Cuando las heridas que dejaste en los corazones son profundas, ten la certeza de que ni el tiempo las podrá cerrar. Es entonces donde debes aceptar que por delante tienes un camino… que lo que quedo atrás, por errores o aciertos, quedó atrás. Ya nada puedes hacer, ni siquiera teniendo la máquina del tiempo… ¿o no recuerdan el final de la máquina del tiempo de H. G. Wells?

Es entonces donde tienes que tomar la decisión de dejar de estar viviendo en el pasado, los errores y las heridas que hiciste ya no las puedes reparar, ya no hay como volver atrás, y por más que lo lamentes, el mundo sigue girando, los días siguen pasando y el tiempo no se detiene.

Así que solamente tienes un camino que tomar, seguir adelante empezar nuevamente la caminata, evaluar lo que hiciste y procurar cambiar para que esas heridas no las vuelvas a causar. Seguir el camino significa dejar en el pasado, lo que es del pasado, eso ya no lo vas a cambiar, trabajar en el presente, por lo que quieres lograr en el futuro.

Las oportunidades y personas que quedaron en el pasado ya no van a volver, esas ya quedaron atrás. Tienes que seguir caminando, procurar que los recuerdos no te hagan llorar y continuar. No hay otro camino, no hay otra forma de ser feliz, entender lo que tienes que mejorar, olvidar lo que debes dejar atrás y continuar.

¿Difícil? Es muy difícil, dejar sueños e ilusiones, amores y amistades,  simplemente levantar la cabeza, mirar al horizonte y decirte a ti mismo “Sigue adelante, te queda mucho por caminar” ¿Qué vendrá en el camino? Nadie lo sabe, quizá solamente sea un camino solitario.

O quizá te encuentres personas que compartan tu camino, o quizá encuentres una mejor forma de caminarlo, o quizá llegues a la meta antes de lo esperado… eso nadie lo sabe, lo importante es volver a emprender el camino, con la esperanza de que a pesar del pasado, este nuevo camino que estás construyendo traerá, al menos, un poco de tranquilidad y quizá, un poco de felicidad.

Pero sobre todo, no te quedes detenido pensando en lo que se quedó atrás, eso jamás volverá, y tú no puedes volver a él, así que duela lo que duela, sólo resta continuar.


Mira hacia delante y espera que cada día, cada milla, traiga paz a tu corazón.

domingo, 8 de mayo de 2016

Brindo por la mujer, pero por una...


Una de las costumbre familiares más comunes que tenemos en mi casa es escuchar, cada 31 de diciembre, uno de los poemas más hermosos dedicados a las madres, "El Brindis del Bohemio". Y es que no hay año nuevo que durante unos instantes, en familia, nos sentemos a escuchar este emotivo recital de un grupo de "poetas y filósofos" de tertulias a la luz de una botella.

Obviamente de tanto escucharlo llegó el momento en que yo mismo decidí aprenderlo y recitarlo, buscando siempre expresar de la mejor forma el sentimiento de este clásico poema. Y en este día me llevó a disertar un poco sobre lo hermoso de la historia y su relación con nuestras vidas. Cómo sin importar cuan diferente pueda ser nuestra vida, son muchos los momentos en los que podemos decir que las palabras de "Arturo, el Bohemio puro" tranquilamente podrían salir de nuestros labios.

Y es que si nos ponemos a ver, en muchos momentos de nuestra vida llegamos a esas bellas conclusiones del "Bohemio de noble corazón y gran cabeza" dándonos cuenta que no hay amor más grande que ese que "nos entregó uno por uno el corazón entero". El cual en muchos casos nosotros devolvimos con distancia, apatía y en muchos casos olvido.

Pero es entonces cuando llegan esos momentos donde los recuerdos de los sacrificios, las lagrimas, la ternura y amor, nos hacer darnos cuenta que no hay otra cosa que valga más la pena que brindar por "la anciana adornada y bendecida, que con su sangre nos dio vida"... Y en esos momentos los tragos, la tristeza y hasta el enojo por nuestra ingratitud, nos hacer decir a grito ahogado "Dejad que brinde... dejad que llore" llenos de dolor de tener en la distancia a quien con cariño nos meció en sus brazos...

Es por eso, que en este día tan especial, como deberían ser todos los días, no esperemos a que solo "las bebidas espirituosas" nos hagan recordar el amor y la ternura por nuestra madre... debemos levantarnos y expresar en vida nuestro amor, dejar la ingratitud y devolver el amor que hemos recibido. 

No esperemos días especiales, horas adecuadas o momentos justos, expresemos nuestro amor y agradecimiento a nuestras madres en todo momento, en todo lugar... no debe haber fecha para devolver todo lo que nos y han entregado... Cualquier momento es el adecuado, cualquier día el especial...

Así que hoy levántate y exprésale a tu madre, y a todas las madres, el hermoso don que tienen por ser la fuente de la vida de quienes hoy andamos por el mundo ... gracias a ellas tenemos la oportunidad de ser feliz...

Por eso mis amigos... Por mi madre bohemios, por ella brindo yo! (claro que ella prefiere que sea con agua)

Fuente imagen: http://www.fondos7.net/wallpaper-original/wallpapers/jardin-de-flores-rosadas-8406.jpg

jueves, 14 de abril de 2016

Hay que cambiar de copa...

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Hace unos pocos días, por aquellas casualidades de la vida, me encontré por casualidad con un viejo "Combo" con el que desde hace ya casi un año no había vuelto a compartir, básicamente porque la persona que facilitaba nuestros encuentros de tertulia se distancio de este servidor. Obviamente en este pequeño reencuentro surgieron las típicas preguntas "¿qué pasó? ¿qué motivo esta ruptura?"... sin profundizar mucho en la historia, el recordar el carácter de este amigo, al igual que el de muchos, me llevo a disertar sobre una de las emociones que más nos destruyen por dentro: la amargura. 

Y es que este sentimiento nos llena el corazón y el semblante con odio, dolor, disgusto, en síntesis un desagrado por la vida o por quienes nos rodean. Mantenemos a la defensiva "con los guantes listos para el combate", siempre encontrando motivos para llenarnos de pena, así no tengamos ninguno. En muchos casos caemos en males peores como la dependencia, simplemente porque no hemos podido soltar algo en nuestro corazón. Queremos guardar ese dolor o ese odio por el resto de nuestra existencia.

Somos inconscientes de que nos estamos atando a un dolor, estamos enterrando una raíz en nuestro camino, que no nos va a permitir seguir avanzando hacia nuestras metas, porque los primeros que nos vamos a poner emboscadas emocionales para no lograrlo somos nosotros mismos "porque vinimos a sufrir y odiar", porque este mundo es una "M". Lo triste del asunto es que al igual que un "Zombie" que esta muerto en vida, los amargados vagan por el mundo "convirtiendo" a los desprevenidos en otro miembro de su selecto grupo.

Llenan el corazón de quienes los rodean de los mismos odios y tristezas, nunca existe nada que realmente los llene de felicidad, solo encuentran pequeños distractores momentáneos de su lamentable situación y a superarlo, nuevamente vuelve a su acostumbrada faceta auto-flagelante. Es importante tener mucho, pero mucho cuidado, porque al igual que los muertos vivientes, convertirte en amargado puede pasar porque alguien te paso el "virus" o llegó a ti a través de algo que disimuladamente se está adueñando de tu corazón: una frustración, algo sin perdonar, un pequeño disgusto.

Reconocer a un "zombie" (Entiéndase amargado, solo para que se escuche mas bonito) no es muy difícil, generalmente su semblante deja ver una tristeza encarnada en lo más profundo o por el contrario mantiene una risa tan "natural" que no sabes si reír o llorar. Lo más importante para identificarlos, sus problemas nunca han sido culpa suya, las discusiones tampoco, siempre existe un culpable fuera de ellos, el problema siempre está en los demás, siempre tienen la razón y sobre todo en algún momento la vida resultará siendo un rotundo "asco". Una cualidad que no debes pasar por alto es que son totalmente malagradecidos... obvio el mundo les debe todo, ellos no tienen nada que agradecer.

Sin embargo generalmente el problema cuando nos encontramos un "zombie" es que surge en nosotros ese espíritu de "rehabilitar gamines" y tratamos por todos los medios de volver a la vida a nuestro muerto viviente. El problema es que siempre terminaremos en un mayor o menor grado "infectado" y es aquí donde esta el punto principal de nuestra disertación... para dejar de ser "zombie" hay que tomar la decisión de ser feliz, de olvidar lo que nos hicieron, de perdonar, seguir adelante y saber que el camino tiene tropiezos pero que sino continuo el único responsable soy yo.

Hay que cambiar de copa y dejar de estar tomando esos tragos amargos y tomar la decisión de no seguir guardando rencores, odios y frustraciones... ser capaces de reconocer en cada situación nuestra responsabilidad y tener consciencia de que mientras haya un hálito de vida en nuestro corazón... hay esperanza.

La amargura es una decisión, somos nosotros los que nos atamos y obviamente somos nosotros los que podemos tomar la decisión de liberarnos...  no nos dejemos llenar de cuentos e ilusiones de que hay que hacer pases mágicos o subir de rodillas a las tres cruces para dejar atrás las amarguras, solamente necesitamos decidir ser felices y disfrutar todas las cosas que pasan en nuestra vida... buenas y malas...

Ya lo sabes, dejar de ser "ZOMBIE" solo requiere que cambies de copa y seas feliz... nada más.

domingo, 31 de enero de 2016

Va uno y faltan once

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Se termina el mes de enero, bautizado así en honor al dios Janus, conocido como el dios de las puertas, los comienzos y finales. Este mes es el primero del año, para los romanos desde el 713 a.C. y para casi todo el mundo desde el siglo XVI. El punto de partida para los caminos que se emprenderán el resto del año, el mes de los cambios, de los inicios y de los cierres. 

Han pasado 31 maravillosos días, en los que hemos tenido de la oportunidad de CAMBIAR hábitos y dejar otros atrás. Cerrar círculos en nuestras vidas y adquirir nuevos comportamientos para construir un nuevo yo. La oportunidad, como diría Einstein (un poco parafraseado), de hacer las cosas de forma distinta para obtener resultados diferentes.

Este mes que cierra debió ser el inicio de los cambios, el fortalecimiento de los buenos hábitos y la construcción de esa persona con la cual no me debo sentir avergonzado. Se puede decir que enero es un mes de la autoevaluación y el reinicio. Sin embargo, lo más importante es que como punto de partida no necesariamente define como va a terminar la carrera.

Por decirlo de alguna forma, tan solo acabamos de cruzar la linea de meta, nos esperan muchos días y muchos meses por delante. Lo que marcará la diferencia es la energía con la que hayas iniciado, la valentía, la constancia y la disciplina para trabajar en lo que quieres alcanzar y lo que esperas lograr.

Solo ha pasado 1/12 del año, no es momento para desanimarte o sentirte frustrado, todo lo contrario es el momento de tomar fuerza e impulso, pisar el acelerador a fondo y lograr todo lo que quieres obtener...

Faltan once y como siempre tienes dos opciones, sentarte a llorar por lo que no se hizo, caer en depresión porque no lograste lo que esperabas o por el contrario tomarlo con el impulso que necesitabas para meterle ganas fuerza y empeño en lo que falta por hacer. 

Como siempre, todo está en tus manos y en tu fe. No permitas que pase otro mes haciendo planes, ahora solo resta actuar.

jueves, 21 de enero de 2016

La gratitud es una carga

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Dicen las malas lenguas que Cornelio Tácito (Historiador, senador y cónsul Romano / 55 - 120) expresó "Los hombres prefieren pagar un perjuicio a un beneficio, porque la gratitud es una carga y la venganza, un placer" y la realidad es que si nos ponemos a ver el comportamiento de los seres humanos, la "queja" está a flor de piel, la venganza es algo que todos los días tenemos en nuestra memoria de corto plazo, pero la gratitud nos cuesta trabajo y siempre encontramos una excusa para no hacerlo.

Pareciera que es mucho más sencillo quejarnos todo el tiempo de todo, somos seres insaciables que no importa cuanto recibamos de la vida, siempre hará falta más, no importa cuanto hagan las personas por nosotros, todavía nos deben y por tanto no hay nada que agradecer, llegamos al punto de pensar que no le debemos nada a la vida (o a Dios), sino que ella es la que nos debe, nos tiene que agradecer que estemos aquí. 

Estamos constantemente prestos a recordar las cosas malas que hacen las personas y a buscar la forma de "devolverles" el daño recibido, pero devolver el bien se nos olvida, es más consideramos que el bien no llega ni a los talones de lo que deberíamos recibir. Lo más interesante, siempre estamos excusando nuestra falta de agradecimiento en el comportamiento de los demás, si los demás no nos agradecen ¿por qué debemos hacerlo nosotros?

Lo bello de este argumento es que en nuestra mente, así no lo expresemos, siempre nos estamos considerando mejor que los demás, somo seres plus cuan perfectos si nos comparan con los demás; pero cada vez que queremos excusar un mal comportamiento nuestro, inmediatamente nos sale la excusa perfecta "Todos lo hacen"... pero si todos lo hacen y yo lo hago ¿qué tengo de diferente o especial?

¿Quieres ser diferente? empieza a ser agradecido, saca de tus labios la queja diaria y de tu corazón los deseos de venganza, llena tu alma de agradecimiento que no solo es "la más grande de las virtudes, sino que además es la madre de todas ellas"  (Marco Tulio Cicerón). 

Agradece cada día, a Dios, a la vida y a todos los que te rodean, se diferente a los demás, no importa lo que hagan o dejen de hacer, en tus labios y en tu corazón esta la diferencia... 

Y como lo dijo un famoso cantante: ¡Gracias... Totales!!!